En julio y agosto de este año, un equipo de siete escaladores nos dirigimos a la región de Cuanza Sur en Angola, un lugar recóndito de África profunda, con el objetivo de abrir nuevas vías de escalada de aventura. Tras nuestra expedición del año pasado, donde abrimos siete vías en cinco picos distintos, dos de ellos vírgenes, sabíamos que aún quedaban grandes desafíos por explorar.
Nuestro principal objetivo fue la torre más imponente de la zona: el Kaikiawila, todavía sin ascender. Al llegar, lo primero fue ganarnos la confianza de la comunidad local, a la que rara vez llegan visitantes extranjeros. Tras varias reuniones con los jefes de la aldea, mostrando fotos y explicando nuestro trabajo anterior con la ONG Climbing for a Reason, obtuvimos el permiso para escalar sus montañas, sin el cual habríamos tenido que replantear nuestros planes.
El acceso al Kaikiawila requirió abrir un camino de unos 5 km, de los cuales los últimos tramos discurren por selva virgen, habitada por serpientes, escorpiones, arañas y monos. Allí comenzamos nuestra vía por una línea de fisuras anchas que prometían acercarnos a la cumbre, montando un campamento base justo debajo. Los habitantes del pueblo se acercaban a observar y animarnos desde la base.
La escalada fue extremadamente exigente. Optamos por intentos cortos de dos días, durmiendo en una pequeña repisa a 300 metros de altura. En el primer intento nos quedamos a tan solo una decena de metros de la cumbre debido al calor, la humedad y el cansancio acumulado. En el segundo intento, bien preparados para pasar la noche en la repisa y comenzar a escalar con la primera luz, logramos alcanzar la cumbre tras casi 20 horas de actividad continua. Fue un momento inolvidable: exhaustos y deshidratados, celebramos nuestra vía “Terra da Ginguba” (480 m, 7b, A0) en honor a los campesinos que nos acompañaron desde sus campos de cacahuetes y mandioca, gritando junto a nosotros desde la cima de su montaña más preciada.
En total, la expedición dedicó 2-3 días solo para llegar a la base del Kaikiawila y 6 días de escalada intensa, abriendo 12 largos sin tregua, entre fisuras de manos, chimeneas expuestas y placas técnicas sobre granito oscuro de gran calidad.
Además de “Terra da Ginguba”, se abrieron otras vías de aventura en la región:
Y, como gesto de agradecimiento al pueblo de Itumbu, se estableció una pequeña escuela de escalada deportiva con siete vías.
La expedición también tuvo un impacto solidario: gracias a la ayuda de familiares y amigos en España, se dotó de material escolar a más de 1000 niños de las aldeas de Itumbu y Cumbira, además de revocar y pintar las escuelas infantiles de Cumbira.
La cordada que alcanzó la cumbre de “Terra da Ginguba” estuvo formada por: Manuel López Ponce (39160 FMM), David Matos de la Poza (66338 FMM), Gonzalo Torre Robles (FDMESCYL) e Ignacio Gutiérrez Tapia.
DOSSIER DE LA ACTIVIDAD:
FEDME_Kaikiawila_MLP-Manuel-LP
La escalada fue extremadamente exigente. Optamos por intentos cortos de dos días, durmiendo en una pequeña repisa a 300 metros de altura. En el primer intento nos quedamos a tan solo una decena de metros de la cumbre debido al calor, la humedad y el cansancio acumulado. En el segundo intento, bien preparados para pasar la noche en la repisa y comenzar a escalar con la primera luz, logramos alcanzar la cumbre tras casi 20 horas de actividad continua. Fue un momento inolvidable: exhaustos y deshidratados, celebramos nuestra vía “Terra da Ginguba” (480 m, 7b, A0) en honor a los campesinos que nos acompañaron desde sus campos de cacahuetes y mandioca, gritando junto a nosotros desde la cima de su montaña más preciada.
En total, la expedición dedicó 2-3 días solo para llegar a la base del Kaikiawila y 6 días de escalada intensa, abriendo 12 largos sin tregua, entre fisuras de manos, chimeneas expuestas y placas técnicas sobre granito oscuro de gran calidad.
Además de “Terra da Ginguba”, se abrieron otras vías de aventura en la región:
Y, como gesto de agradecimiento al pueblo de Itumbu, se estableció una pequeña escuela de escalada deportiva con siete vías.
La expedición también tuvo un impacto solidario: gracias a la ayuda de familiares y amigos en España, se dotó de material escolar a más de 1000 niños de las aldeas de Itumbu y Cumbira, además de revocar y pintar las escuelas infantiles de Cumbira.
La cordada que alcanzó la cumbre de “Terra da Ginguba” estuvo formada por: Manuel López Ponce (39160 FMM), David Matos de la Poza (66338 FMM), Gonzalo Torre Robles (FDMESCYL) e Ignacio Gutiérrez Tapia.
DOSSIER DE LA ACTIVIDAD:
FEDME_Kaikiawila_MLP-Manuel-LP




