Mujer, montaña y emergencias

Mujeres amantes de las montañas que dedican su vida a salvaguardar la de los demás.

«El rescate y la emergencia no sólo son cuerdas y torniquetes “la soledad o el sufrimiento” son dimensiones de la persona que merecen ser abordadas durante el rescate y la emergencia como parte de ella»

¿Quién es Elvira González Santos?

Me considero una persona aventurera, activa y con inquietudes espirituales aunque no religiosa, amante de la naturaleza, los animales y de todo lo esencial a veces invisible a los ojos, mi cabo de anclaje y centro de gravedad, siempre mejor dentro que fuera de mí.

Cuéntanos a qué te dedicas profesionalmente.

Trabajo como técnico en cuidados de enfermería en el Hospital Universitario 12 de Octubre de Madrid desde hace más de 20 años, también como técnico voluntaria en emergencias sanitarias en socorros y emergencias en Cruz Roja y además soy miembro del equipo START (Spanish Technical Aid Response Team) que es el equipo técnico español de ayuda y respuesta en emergencias perteneciente a la AECID (Agencia Española de Cooperación Internacional y Desarrollo) que trabaja bajo el marco de coordinación de la OMS y la DG ECHO (Dirección General de Ayuda Humanitaria y Protección Civil de la Comisión Europea).

Compagino todo esto con actividad docente como instructora certificada de la GWO (Global Wind Organization) en cursos de seguridad para trabajadores  del sector eólico a nivel internacional que incluye formación de seguridad en trabajo en altura, rescate, auto rescate y primeros auxilios básicos y avanzados. Por otro lado, de forma voluntaria organizo cursos en mi club de montaña sobre gestión de la emergencia que incluye rescate, auto rescate y atención sanitaria en  medios remotos o de difícil acceso (montaña).

En mis ratos libres … soy vocal de la Junta Directiva de la FEDME, Presidenta de AETESYS (Asociación Española de Técnicos en Enfermería, Emergencias, Sanitarios y Sociosanitarios) presidenta de FENTES (Federación Nacional de Técnicos en Emergencias Sanitarias), miembro del Comité de Salud FEDME, y en breve, Presidenta de La Fundación SAYEP  (Fundación para la Salud y la Excelencia profesional).

¿En qué ámbito del mundo del rescate participas? Háblanos acerca de tu última acción humanitaria.

Mi condición sanitaria me sitúa en intervenciones de emergencia en zona amarilla o zona templada, también llamada de socorro, la zona de rescate, zona roja o caliente, es competencia de cuerpos como bomberos, Protección Civil o el GREIM de la guardia civil, pero en montaña hay que ser de todo, porque si te caes en una rimaya en un glaciar, de una vía alpina o simplemente te haces un esguince a 6.000 m, estás en manos de tus compañeros y de su formación porque la ayuda puede tardar, horas, días o simplemente no llegar.

Así que, junto a mi club, «Grupo de Montaña Pegaso», pusimos en marcha la primera vocalía de seguridad  en la Junta Directiva de un club de montaña en Madrid, con el apoyo de la FAM (Federación Andaluza de Montaña), pionera en todo esto, a manos de Pedro Partal Coca  y del Comité de Seguridad de la FEDME con el impulso y el asesoramiento de Alberto Ayora Hirsch.

Más tarde, la FMM  (Federación Madrileña de Montaña) también implantó esa iniciativa, lo que nos permitió a través de esta vocalía formar a nuestros socios y establecer un calendario de prácticas obligatorias en rescate, auto rescate y primeros auxilios, además de procedimientos de prevención y gestión del riesgo para hacer actividades más complejas. Desgraciadamente, tuvimos oportunidad de poner en práctica en varios accidentes en alta montaña, teniendo que rescatar a nuestros compañeros y hacer los primeros auxilios. Como el accidente en Gredos en el que fallecieron dos compañeros montañeros al caer al vacío en nuestra presencia, ya que nuestra cordada iba tras ellos. Lo único que pudimos hacer, además de activar la ayuda, fue aplicar las técnicas de gestión psicológica en la emergencia; la bajada fue complicada y algún compañero se bloqueó, no olvidemos que no siempre se rescata con cuerdas. En esa ocasión, creo que no hubo que lamentar más desgracias por la buena gestión psicológica de la cordada que hizo gala de su verdadero significado para llegar abajo completa cuidando del eslabón más débil.

Mi última experiencia en catástrofes, emergencias y ayuda humanitaria ha sido en la misión del terremoto en Turquía, en la que fui activada en primera rotación por la AECID como miembro del equipo START para montar un hospital de campaña EMT2 y dar atención sanitaria  a la población. Te activan y en pocas horas tienes que estar con la mochila en la base aérea de Torrejón.

Cuando llegas al lugar de la catástrofe y observas el escenario dantesco a través de la ventana de los vehículos que te trasladan, se te empieza a hacer un nudo en el estómago ante lo que es la primera toma de conciencia in situ del dolor y la devastación de un pueblo.

Los primeros días son muy duros, porque hay que montar el hospital, se trabaja desde antes de que salga el sol hasta después de ponerse, hay que darse prisa, hay  personas que necesitan nuestra atención, codo a codo con los logistas: bomberos, Técnicos en Emergencias y resto de sanitarios montamos en tiempo récord nuestro hospital y en pocos días tuvimos nuestro primer parto que nos enseñaba como la vida y la luz se abre paso hasta en el peor de los escenarios. Una gran experiencia profesional y emocionalmente muy intensa. La mirada de gratitud de las personas era mi mantra cuando iba a dormir para poder hacerlo.

¿Crees que es importante el papel de la mujer en las emergencias? ¿Por qué?

En la misión de Turquía ha sido determinante, no olvidemos que teníamos una población siria importante, su religión y cultura  dificultaba la atención por parte de sanitarios varones a las mujeres.

Las mujeres del equipo START hacíamos de puentes culturales, establecimos lazos de complicidad con ellas y sus familias, logrando un clima de confianza y seguridad en todo el equipo de hombres y mujeres que formábamos el START.

Me gustaría resaltar el papel de Annika Coll, oficial del cuerpo de bomberos y responsable del ERICAM (Emergencia y Respuesta Inmediata de la Comunidad de Madrid) que dirigió el rescate de una mujer que llevaba 162 horas atrapada y tras 23h de trabajo en los escombros fue liberada con vida. Agradecer al ERICAM que en sus horas de descanso nos ayudaron a montar el hospital y a las mujeres de la Infantería de Marina que también arrimaron el hombro en los primeros días, cargando cajas, palés, en fin, lo que hiciese falta, duras como marines y exquisitamente sensibles como cooperantes.

En mi opinión, las mujeres hemos demostrado estar a la altura de cualquier exigencia por dura que sea, logrando un equilibrio entre la disciplina y la sensibilidad necesaria para atender cuestiones humanas.

Una anécdota en la última acción de la que nos has hablado. 

Durante el segundo terremoto, sentí un poco de miedo cuando todo empezó a tambalearse, pero me centré en hacer lo que había que hacer y para lo que me había preparado.

El hospital se desbordó con pacientes críticos y en mitad de ese caos estaba Mehmet, una mujer que había perdido 4 hijos en el terremoto y su casa; vivía en un contenedor con la hija que le quedaba y su marido.  Había acudido al hospital con una dificultad respiratoria que no remitía y le comunicó  al intérprete, para que nos lo transmitiera, que estaba cansada de luchar y que la ayudáramos a irse en paz…

Aun así, los compañeros hicieron lo posible por remontarla, sin éxito y cuando la situación se controló un poco con los pacientes críticos y terminó mi turno, ella estaba sola y sin familia; me senté a su lado en el camastro, la miré a los ojos, le cogí la mano y le dije en español: «no tengas miedo, me voy a quedar aquí contigo, acompañándote hasta que pases al otro lado» y no hizo falta traducción alguna, me entendió seguro, puso una mano sobre su corazón y la otra sobre el mío, después me agarró la mano fuerte y hasta que no se fue no nos soltamos.

Mi compañera Eva, enfermera y Leti, la médico, estuvieron acompañando durante todo el proceso. Éramos mujeres cuidando de mujeres, el rescate y la emergencia no sólo son cuerdas y torniquetes “la soledad o el sufrimiento”  son dimensiones de la persona que merecen ser abordadas durante el rescate y la emergencia como parte de ella.

¿Un lema o frase que te mueva en la vida?

“Donde el corazón me lleve»

«El mundo no cambia con tu opinión pero sí con tu ejemplo»

¿Quién es Isabel Villán Delgado?

Hola, soy Isabel, tengo 31 años y gracias a la pasión de mis padres por la montaña siempre tuve la suerte de crecer en el monte junto con mi hermana Ana y otros niños y niñas. Nos pasamos gran parte de la infancia jugando en los ríos y subiéndonos a los árboles y piedras que nos encontrábamos por el camino. Pasar la infancia rodeadas de naturaleza y buenos amigos y amigas sin duda ha marcado nuestro carácter: amantes de la montaña, valientes, independientes y algo cabezotas, bueno, más bien bastante cabezotas.

Cuéntanos a qué te dedicas profesionalmente.

Como la mayoría de los adolescentes de mi época estudié una “carrera con salida” pero desde bien pequeña tenía claro que quería ser bombera y después de mucho esfuerzo y dedicación, tanto personal como de mi entorno, desde el 2020 formo parte del Cuerpo de Bomberos del Ayuntamiento de Palencia como Bombera-Conductora Especialista.

¿Cómo llegaste al mundo de las emergencias en montaña?

Mi trabajo no está relacionado con las emergencias en montaña, ya que nuestro territorio de actuación se limita a la “llanura Castellana” pero nuestra profesión también incluye el Rescate en Altura (entre otros muchos ámbitos) que está íntimamente relacionado con las técnicas y materiales de rescate en montaña aunque se desarrolle en un ambiente urbano.

Sin duda estar familiarizada con el material y con la altura gracias a la escalada supone una gran ventaja a la hora de desenvolverse en este tipo de rescates, a parte de poder aportar algo de experiencia y compartirla con los compañeros y compañeras para mejorar como profesionales.

¿Crees que es más difícil para una mujer llegar a tu puesto?

Creo que es más difícil para una mujer llegar a cualquier puesto. La sociedad y el entorno te empujan a creer que no puedes hacer cierto tipo de cosas, o en el caso de poder hacerlas, que no debes: ir sola por la calle, decir lo que piensas, apasionarte por el deporte, tener ambiciones, priorizar tu carrera sobre formar una familia, ser bombera… Esta sociedad nos obliga a arrastrar un peso sobre la espalda que no nos corresponde y nos encasilla en un modelo único de comportamiento que debemos cumplir a rajatabla para no ser juzgadas y señaladas, y con todas esas piedras que llevamos cargadas en la mochila es mucho más difícil avanzar.

Por suerte, gracias al trabajo de muchas y a pesar del peso que llevaban sobre sus hombros, estamos siendo capaces de ir soltando todo ese lastre con el que crecemos y acceder a esos lugares dónde parecíamos no pertenecer de la mano de nuestros compañeros, al igual que en la montaña, llegar juntos todavía más alto y más lejos.

Una anécdota.

Un día después de una intervención estábamos todos los compañeros recogiendo el material de la autoescala y una niña de unos cinco años estaba mirándonos desde la acera de la mano de su madre con la mochila del cole.

Cuando la saludamos se acercó a mí y, muy vergonzosa, consiguió decirnos que se llamaba Inés y que lo habíamos hecho muy bien, me chocó la mano y se marchó corriendo con una sonrisa de oreja a oreja. Éramos 8 bomberos ese día, todos con el mismo traje, botas y casco, pero de entre todos los que estábamos allí escogió acercarse a mí.

Adoro mi trabajo, pero lo que me hace rebosar el corazón de alegría es pensar que desde ese día la mochila de Inés pesa un poquito menos.

¿Un lema o frase que te mueva en la vida?

“El mundo no cambia con tu opinión, pero sí con tu ejemplo”

Isabel Villán Delgado
Bombera y escaladora

Instagram: @bomberosprofesionalespalencia

«Tras una grave lesión de columna y cadera y pensar que no volvería a recuperar la forma física, descubrí que podía ejercitarme de manera diferente a la que lo hacía…»

¿Quién es Adelina Torres Diaz?

Me considero una persona muy familiar, activa y con gran interés por actividades  relacionadas con la acción social y el trabajo en equipo.

Soy la mayor de dos hermanos de una familia modesta y crecí bajo el ejemplo de unos padres de marcados valores entre los que destacan la constancia, el sacrificio, la honradez y la humildad.

Desde muy pequeña tuve gran interés en todo lo relacionado con el voluntariado, lo que me llevó al desarrollo de distintas actividades en Cruz Roja española, entre las que destacaría las desempeñadas en el centro penitenciario Tenerife II realizando talleres de ocio y entretenimiento con menores internos junto a sus madres reclusas. También colaboro y participo activamente desde hace más de 30 años con el área socio cultural del ayuntamiento de Candelaria.

En la actualidad sigo compaginando mi vida familiar como madre de dos hijos adolescentes, con la profesional como miembro de las FFAA y mi vinculación con la actividad cultural y la integración social.

Cuéntanos a qué te dedicas profesionalmente.

Soy Cabo 1º del Ejército de Tierra, al que me uní hace más de 20 años. Aunque desde hace unos meses sirvo en el Cuartel General del Mando de Canarias, mi principal destino ha sido el Regimiento de Infantería Tenerife nº 49. Junto al resto de sus componentes he desarrollado una intensa labor de preparación a lo largo de estos más de 20 años culminando con la participación en diversas misiones internacionales: Kosovo en 2003, Afganistán en 2007, 2011 y 2013 y Líbano en 2020. También he participado junto a mis compañeros en las acciones de apoyo a la población civil que tuvieron lugar como consecuencia de la tormenta Delta en 2005 o más recientemente en las acciones encuadradas en la operación Balmis contra el virus Covid.

¿En qué ámbito del mundo de las emergencias participas? Háblanos acerca de tu última acción humanitaria. 

Mi participación está integrada en las distintas acciones desarrolladas por el Ejército de Tierra en general y la Unidad en la que estoy encuadrada en particular. Destacaría entre todas ellas, nuestra participación en ASPFOR XVIII Afganistán 2007. En aquella ocasión, además de las labores propias de la misión relacionadas con la implementación de la paz en aquel país, desarrollamos una intensa labor de apoyo directo a la población local con motivo de la intensa ola de frío que asoló la zona. En concreto, además del reparto de alimentos y ayuda humanitaria de todo tipo, nos encargamos de la preparación de distintas zonas de aterrizaje para helicópteros en zonas aisladas que facilitaran la distribución de ayuda. En el ámbito nacional, a lo largo de estos más de veinte años, he participado en distintas acciones como apoyo a la búsqueda de personas desaparecidas, ayuda en las inundaciones de Tenerife 2002 o tras la DANA de 2010. Pero sin duda la más relevante fue la participación en la operación BALMIS durante la pandemia del virus COVID 19,  en la que participé en labores de ayuda a la población en misiones de vigilancia, desinfección de zonas o reparto de ayuda.

Foto 1: La Cabo 1ª Adelina Torres aparece en el centro de la foto de cintura para arriba con uniforme militar y sosteniendo un micrófono mientras da un discurso en el Gobierno de Canarias en un acto conmemorativo día de la mujer titulado “Mujeres con valor". Foto 2: La Cabo 1ª Adelina Torres aparece con uniforme militar y boina azul sentada junto a un corazón gigante en la ciudad de Naquora en El Líbano. Foto 3: La Cabo 1ª Adelina Torres aparece en el centro de la foto compitiendo en una prueba de Copa de España FEDME en Tavernes de la Valldigna este 2023. Viste camiseta y pantalón corto representando a su federación, la Federación Canaria de Montañismo FECAMON. Foto 4: La Cabo 1ª Adelina Torres aparece con uniforme de campaña, casco y su arma colgada del hombro ofreciendo botellines de agua a un grupo de niños en el pueblo afgano de Qala-e-Naw.

¿Crees que es importante el papel de la mujer en las emergencias? ¿Por qué?

Sin duda. Creo firmemente en la igualdad en el desempeño de las distintas actividades desarrolladas en mi ámbito laboral, sin embargo, en términos de acercamiento a la población en emergencias, opino que es innegable que la variedad de perfiles disponibles en términos de edad, sexo u otros, otorga a la institución un incremento de capacidades.

En determinados ámbitos culturales o religiosos, la existencia de mujeres ofrece unas posibilidades de actuación que de otra manera serían mucho más difíciles, si no imposibles.

En mi último despliegue en la misión de Líbano en 2020, participé como miembro del equipo gender, donde desarrollábamos proyectos de género con autoridades civiles. Entre ellos se pueden destacar las actividades de integración con asociaciones de mujeres locales, las actividades de educación sexual e higiene desarrolladas en zonas rurales del país y la labor de visualización de la mujer como miembro igualitario de una sociedad desarrollada.

¿Cómo relacionas tu pertenencia al ejército, la práctica de deportes de montaña y la colaboración en emergencias?

Creo que en muchos aspectos, las tres están muy directamente relacionadas. Las tres comparten valores tan importantes como el espíritu de sacrificio, el afán de superación y la continua búsqueda de mejora, la entrega, el esfuerzo o el compañerismo.

En ningún caso se trata de ámbitos exclusivos para una especie de “gente selecta”, no están cerrados sino todo lo contrario, se muestran abiertos a cualquiera que quiera participar de un estilo de vida diferente en relación con los valores antes citados.

En mi caso particular, mi primer acercamiento fue con las labores de acción social que me llevaron a mi incorporación a las fuerzas armadas. Como miembro del Ejército he participado activamente en distintas emergencias. Como consecuencia de una lesión, llegué a los deportes de montaña y más concretamente a la marcha nórdica, un deporte en el que no solo descubrí una gran terapia de rehabilitación, sino que me llevó al mundo de las competiciones. La práctica de este magnífico deporte me ha ayudado en esta recuperación al tiempo que me ha permitido integrarme en la gran comunidad de los deportistas de montaña, mejorando mis habilidades físicas y mentales lo que sin duda me permitirá continuar desarrollando mi profesión de la mejor manera posible y participando de nuevo en aquellas situaciones de emergencia donde se me requiera.

Sin duda se ha cerrado un círculo.

¿Una anécdota que quieras compartir?

La mejor anécdota que puedo contar es ver que tras un grave lesión de columna y cadera y pensar que no volvería a recuperar la forma física, descubrí que podía ejercitarme de manera diferente a la que lo hacía, y a tan solo seis meses de una intervención quirúrgica estaba participando en el Campeonato de selecciones autonómicas de marcha nórdica, en una selección preparada en tan solo un mes.

El deporte de montaña, no sólo recupera e integra, sino que da alicientes para seguir en cualquier aspecto de la vida.

¿Un lema o frase que te mueva en la vida?

“Sonríe, mañana será peor”

Adelina Torres Diaz (Dely)

Cabo 1º del Ejército de Tierra

Marchadora nórdica por afición

«Quizá lo más difícil para cualquier profesional que quiera dedicarse a esto es adquirir las competencias necesarias en ambos ámbitos: el sanitario y el técnico de la montaña»

¿Quién es Nuria Gago Arsenal?

Una mujer entusiasta, apasionada de la naturaleza y comprometida, que desde pequeña deseó dedicarse a la medicina. En mi familia no había ningún sanitario, pero si una gran afición por la montaña, que absorbí cual esponja. Y llegó un punto en mi vida en que descubrí que existía la posibilidad de aunar esos dos mundos. Así que me lancé a la aventura de compaginar mi profesión y mi mayor hobby.

A nivel personal, además de la naturaleza y el deporte, me encanta pasar tiempo de calidad conmigo misma y con mi gente. Y, como buena valenciana, no puedo resistirme a una buena paella.

Cuéntanos a qué te dedicas profesionalmente.

Trabajo como médico en la Unidad de Rescate de Montaña del 061 Aragón, de la cual, además, soy la actual coordinadora. Esta unidad actúa conjuntamente con los Grupos de Rescate Especial de Intervención en Montaña (GREIM) de Aragón y con la Unidad Aérea de Huesca del Servicio Aéreo de la Guardia Civil para llevar a cabo los rescates que se producen en la comunidad autónoma de Aragón. El equipo habitualmente consta de dos pilotos, dos especialistas del GREIM y un sanitario.

Cuando se produce cualquier incidente en el territorio (accidente, desaparición, extravío…) nos desplazamos al lugar del incidente y realizamos la actuación pertinente según el caso: búsqueda, asistencia sanitaria in situ, evacuación… Esto implica que el sanitario debe disponer, además de las competencias específicas de su profesión, de una formación técnica en las diferentes disciplinas de los deportes de montaña para poder desenvolverse de manera autónoma en cualquier escenario, e incluso, en caso necesario, colaborar en las labores de rescate.

¿Cómo llegaste al mundo del rescate en la montaña? 

Como comentaba previamente, he practicado actividades de montaña desde pequeña, ya que era el modo en que a mis padres les gustaba disfrutar de sus vacaciones y tiempo libre. Así que esa parte me acompañaba de siempre. Tras finalizar la carrera de medicina y hacer el examen MIR decidí especializarme en Medina Interna, ya que me atraía la visión del ser humano de una forma global y holística.

Estuve trabajando de internista un tiempo, pero también me ha interesado siempre todo lo que hay alrededor de la persona enferma; eso que va más allá de la propia patología y a lo que muchas veces no prestamos tanta atención, como son la esfera psicológica, emocional y espiritual. Así que me desarrollé profesionalmente en esa línea y me dediqué durante 7 años a los cuidados paliativos. En esa etapa tuve la suerte de poder acompañar a muchas personas en momentos muy complejos y vulnerables de sus vidas, y aprendí mucho de mis pacientes y sus familiares. Una fase que recuerdo siempre con muchísimo cariño y cierta nostalgia, y que me aportó una perspectiva que considero imprescindible para dedicarme a esta profesión.

Simultáneamente, seguía dedicando mi tiempo libre a salir al monte y subir al Pirineo siempre que tenía ocasión, pero no me había planteado trasladarlo al ámbito profesional. En una de esas escapadas para hacer un curso de alpinismo, descubrí por casualidad que existía una formación específica de medicina de montaña y empecé a investigar al respecto. Tras informarme de las opciones y barajar posibilidades, decidí matricularme en el Máster de Medicina de Rescate y Urgencia en Montaña de la Universidad de Zaragoza. La verdad es que fue una fase compleja, porque nos coincidió de lleno con la pandemia COVID, y hubo que trabajar en condiciones desconocidas hasta entonces y con toda la incertidumbre que reinaba en aquel momento. Simultanear esta situación laboral con la formación del máster, no fue sencillo. Pero finalmente dio sus frutos y, tras acabar el segundo año del máster y estar acreditada por la Guardia Civil, tuve la oportunidad de entrar a formar parte del equipo de rescate de Aragón. Así que tome la decisión de dejar mi trabajo en Valencia, me mudé al Pirineo…y aquí estoy!

¿Crees que es más difícil para una mujer llegar a tu puesto? 

Desde mi experiencia no. Considero que actualmente las oportunidades de acceso son exactamente iguales para mujeres que para hombres. Es cierto que durante mucho tiempo el mundo de los deportes de montaña ha sido mayoritariamente masculino, pero afortunadamente, desde hace años, gracias a las pioneras en este campo, el aumento de las mujeres que practicamos estas disciplinas ha sido espectacular (y sigue creciendo), aunque aún quede camino por recorrer.

Quizá lo más difícil para cualquier profesional que quiera dedicarse a esto es adquirir las competencias necesarias en ambos ámbitos: el sanitario y el técnico de la montaña. Pero, incluso en esto, hemos apreciado un crecimiento los últimos años. Cada vez hay más sanitarios interesados en formarse y formar parte de los equipos de rescate, y con gran capacidad en ambas esferas.

¿Una anécdota que quieras compartir?

Con diferencia lo que más me marcó y recuerdo fue mi primer turno en la unidad hace dos años. Le había dado muchas vueltas a cuál sería el primer rescate que me tocaría atender…pero desde luego no se me había pasado por la cabeza la opción de que fuera un accidente de avioneta. Fue un rescate intenso, tras el cual no tuve casi ni tiempo para pensar, porque salieron otros dos prácticamente simultáneos. Recuerdo tener la sensación de no parar en todo el día. Y, como colofón, acabamos teniendo que pasar la noche fuera porque a última hora salió otro rescate grave en Teruel y ya no tuvimos luz suficiente para regresar a la base de Benasque.

Cuando entré en la unidad sabía que podía tener que hacer noche en la montaña a causa de algún rescate, pero la alternativa de acabar durmiendo en otra zona “urbana” de la comunidad por no poder regresar con el helicóptero no la había contemplado!! Eso sí que fue completamente inesperado. Hubo que buscar dónde dejar el helicóptero durante la noche, la Guardia Civil de la zona nos encontró un lugar donde nos dieran algo de cenar (aún cerraban pronto los bares y restaurantes a causa de la pandemia) y donde dormir. Llegábamos al alojamiento a las 2 de la mañana, agotados de toda la jornada, y yo sin nada de ropa para cambiarme y menos aún gel o desodorante…porque, como buena novata, no pensaba que eso pudiera hacerme falta! Así que nos dimos una ducha… me prestó desodorante un compañero… y nos fuimos a la cama. Pero entre la adrenalina de todas las experiencias vividas el primer día… y el olor a desodorante de hombre, no había forma de pegar ojo! Tengo grabado a fuego aquel momento en mi mente, y siempre me saca una sonrisa a pesar de lo duro de la jornada. El compañerismo, el buen humor de todo el equipo en todo momento, las risas cuando se podía y la profesionalidad cuando correspondía… y el olor a aquel desodorante! Es algo que siempre recordaré.

¿Un lema o frase que te mueva en la vida?

“Si te hace feliz, aumenta la dosis”

Un lema que me acompaña desde hace mucho y que ha sido el motor que me ha impulsado a seguir adelante incluso cuando el miedo y las dudas han aparecido. Definir mi propio concepto de felicidad y serle fiel, ese es mi motor de vida.

Nuria Gago Arsenal
Médico y coordinadora de la Unidad de Rescate de Montaña del 061 en Aragón

Instagram: @guardiacivildemontana_greim

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