Campañas Salud

Mujer, montaña y salud

Los deportes de montaña nos muestran aquí su cara más amable con mujeres que, atravesando distintos procesos de salud, los han empleado para mejorar su calidad de vida.

Sonia Mirás Herrera, campeona de España Marcha Nórdica

El deporte es para mí una forma de vida, una forma de superarme a mí misma y de conseguir sueños. Desde siempre correr me ha hecho libre, libre para crear y libre para sentir. Correr era una forma de sentirme completa y llena. En 2013, las continuas lesiones en ambas rodillas acabaron con esa sensación, con esa libertad. Comencé con otros deportes, como la natación y el ciclismo de carretera pero nada era igual que antes, las sensaciones no eran completas, me faltaba algo.

Tras varios intentos fallidos de volver a correr la marcha nórdica llega a mi vida, por casualidad, como llegan las mejores amigas. Hoy en día es mi deporte favorito y lo practico desde hace 6 años. Es muy exigente física y técnicamente así que me mantiene en forma y me exige esforzarme día a día, me libera de las tensiones de la vida diaria, me ayuda a concentrarme en mi trabajo y corrige mi alimentación. Es una fórmula mágica que no puedo dejar de practicar. Ya sea por asfalto, playa o montaña; ya sea practicándolo de forma individual o en grupo este deporte me ha devuelto a la plenitud de mi vida.

A nivel mental me proporciona una sensación de bienestar y de integración con la naturaleza y el entorno muy positiva, me ayuda a conectar conmigo misma y mejora mi confianza y autoestima. A nivel físico además de los beneficios cardiovasculares evidentes mi cuerpo se fortalece de manera global y la evolución es muy positiva sobre todo en el tren superior. A nivel competitivo la marcha nórdica ocupa todo el tiempo que le dedico al deporte y aunque la exigencia física es enorme las lesiones se han marchado de mi vida. La ayuda de los bastones y el bajo impacto que supone su práctica han hecho que retomar la competición no sea un sueño sino una realidad.

PALMARÉS – Sonia Mirás Herrera (1972)

  • Campeona de España de Marcha Nórdica 2018-2019-2021

  • Campeona de Andalucía 2017-2018-2019-2020-2021

  • Copa de Andalucía 2017-2018-2019

  • Copa de España 2019

Abril es el mes de concienciación del Síndrome de Sjögren y FEDME se une a su campaña de visibilización.

Me llamo Carmen López, tengo 51 y padezco varias enfermedades que me restan calidad de vida. Una de ellas es una enfermedad autoinmune sistémica reumática que cursa brotes, el Síndrome de Sjögren primario. La marcha nórdica ha sido un gran descubrimiento. Es una forma de conectar con la recuperación, el bienestar y el placer del practicar ejercicio físico.

Este síndrome afecta principalmente a mujeres y suele aparecer hacia los 40 años, aunque hay casos en personas mucho más jóvenes. Nuestros médicos de referencia son reumatólogos y/o internistas. El sistema inmunitario ataca principalmente a las glándulas de secreción externa, de ahí la extrema sequedad de ojos (xeroftalmia) y boca (xerostomía).

Pero el Síndrome de Sjögren no solamente es eso, es mucho más: fatiga intensa, dolor articular y muscular, febrículas, niebla mental, insomnio, fenómeno de Raynaud, disbiosis bucal (que implica aparición de caries frecuentes), disbiosis gastrointestinal (que plantea muchos problemas con la alimentación), depresión, cuadros de ansiedad… Esta enfermedad es huérfana, no tiene tratamiento y a los pacientes se nos administran fármacos de otras patologías similares.

Además, también estoy diagnosticada de hiperlaxitud articular, migrañas crónicas, neuralgia de Arnold y dolor pélvico crónico. En este contexto, hay tres tratamientos no farmacológicos fundamentales para intentar sentirse mejor y mantener una cierta calidad de vida: la atención psicológica, el cuidado de la alimentación y la práctica del ejercicio físico.

Empecé a nadar a finales de los años 70. Siempre he competido, incluso en aguas abiertas y en categorías de veteranos. También he participado en triatlones por relevos haciendo el segmento de natación. Me gusta desplazarme en bicicleta por la ciudad y participar en carreras populares, pero el dolor pélvico crónico que padezco desde hace varios años me obligó a dejar este tipo de actividades.

Fue entonces cuando comencé a buscar un deporte adecuado para mis patologías y pudiera combinarlo con la natación y los ejercicios de fuerza. Encontré una publicación científica de un grupo de investigación de Suecia en el que explicaban los beneficios de la marcha nórdica en mujeres con S. Sjögren primario.

La marcha nórdica es un deporte de bajo impacto pero que moviliza gran parte de la musculatura y ayuda a mantener una postura corporal sana. Ahí empezó mi relación con este deporte tan amable y beneficioso. Lo primero fue buscar a una persona que me enseñase la base de la técnica y luego ya … practicar, practicar y practicar.

La vida puso otra piedra en mi camino a finales del 2020: un cáncer de mama que me hizo pasar por quirófano y sesiones de radioterapia. Gracias a toda la información leída sobre los beneficios de la marcha nórdica en la salud, supe que también era muy indicado para la recuperación del cáncer y de los efectos secundarios de los tratamientos: en mi caso, cirugía, radioterapia y cinco años de tamoxifeno.

Mantiene la forma física, reduce la pérdida de musculatura y activa el metabolismo. Mi oncólogo y mi reumatólogo me han apoyado en todo momento. Además, me hice una prueba de esfuerzo. Es muy importante contar con los profesionales para poder hacer ejercicio físico con seguridad.

Resumiendo, la marcha nórdica ha sido un gran descubrimiento con todo un abanico de posibilidades ya que se puede practicar en solitario, en grupo, por la ciudad o por espacios naturales. Para mis patologías es una gran aliada. Salir con mis bastones es una forma de desconectar de mis enfermedades y conectar con la recuperación, el bienestar y el placer del practicar ejercicio físico.

Carmen López Valiente
Afectada por el síndrome de Sjögren, superviviente de cáncer y marchadora nórdica.

Aluciné con la experiencia de correr al amanecer. Es increíble escuchar la noche y recibir el día así. Me cautivó y ya no hubo vuelta atrás.

Mi adolescencia estuvo unida al atletismo, donde destaqué en las modalidades de cross y pista. Pero diferentes circunstancias me llevaron a abandonar el atletismo y decidí parar con 17 años. Pasé de un día a día activo a una vida totalmente sedentaria que incluía malos hábitos como el tabaquismo, que me acompañó durante veinte años.

Era una fumadora compulsiva, a razón de un paquete de tabaco al día, y llevaba 20 años sin hacer nada de deporte. Me animé a preparar unas oposiciones, donde se requerían unas buenas condiciones físicas, y decidí correr 1 km para ver en qué punto estaba, cuando terminé me faltaba el aire. Tenía 36 años, y si ya estaba así de cascada no quería saber como estaría en unos años más. Fue entonces cuando enfrenté el desafío de abandonar la nicotina y el sedentarismo.

Me puse a entrenar en serio y pasé de la cinta del gimnasio a la montaña. Para motivarme, me apunté a un trail, el “Trail Montes de Vigo”. Desconocía por completo la palabra trail, ese día lo descubrí, gané la prueba, pero ¡como sufrí!

Me prometí que no repetiría una carrera, pero lo hice. Unos amigos me convencieron para que lo intentase de nuevo. Quedamos a primera hora de la mañana y aluciné con la experiencia de correr al amanecer. Era increíble escuchar la noche y recibir el día así. Me cautivó y ya no hubo vuelta atrás.

Mi dedicación y grado de implicación en este deporte ha aumentado con el paso del tiempo. Hacerlo ha sido posible gracias a las personas que me rodean. Ellos comparten mi sufrimiento, mis alegrías y, por supuesto, son partícipes de muchas de mis aventuras y retos profesionales. Principalmente mi marido, Abel, quien me acompaña en cada una de mis aventuras.

Hace seis años nunca me hubiera imaginado llegar hasta aquí. Un pequeño cambio que hice en mi vida provocó un giro de 180 grados. Me siento muy afortunada ❤

Aroa Sío Ex-fumadora y corredora por montaña

Desde que nos ha enviado este escrito Aroa ha sumado a su palmarés un meritorio tercer puesto en la Canyons by UTMB 100k en EEUU. Para ver el palmarés completo de Aroa visita su web: www.aroasio.com

Me diagnosticaron escoliosis a los 10 años y ahí empezaron las recomendaciones de aburridos ejercicios (que haría diez veces como máximo) y natación. Eso lo estuve haciendo dos veces por semana durante tres años y en cada revisión anual me decían lo mismo: “continúa con el mismo tratamiento”.

Entonces, mi hermano mayor empezó a escalar y me convenció para que probase. Por aquel entonces, había muy pocos rocódromos y casi no había grupos de niños, por lo que comencé a escalar con adultos. Después de solo un año escalando, volví a la revisión de traumatología y el doctor me dio el alta por la increíble mejora de mi espalda. ¡Y seguí escalando, claro!

Casi diez años después, cogí una optativa en la carrera de Ciencias de la Actividad Física y del Deporte (CAFYDE) sobre Terapia Deportiva. Busqué información sobre terapia a través de la escalada en castellano e inglés y no obtuve resultados. Entonces, se me ocurrió comparar los movimientos de la escalada con las terapias clásicas para escoliosis, y encontré una gran cantidad de coincidencias. Parecía estar claro que la escalada funcionaba para mejorar la escoliosis, aunque no encontraba referencias científicas que apoyasen mi teoría. En ese momento empezó un runrún en mi cabeza sobre el tema, pero no tenía forma de desarrollarlo.

Las casualidades me llevaron a mudarme a Alemania. Allí la escalada terapéutica es algo habitual en muchos centros de fisioterapia y terapia deportiva, donde casi siempre hay una pequeña pared con presas. Me enteré de varios métodos de escalada terapéutica patentados en Alemania y Austria, no solo enfocados en la escoliosis, sino para multitud de patologías; desde autismo hasta dolores de espalda, pasando por depresiones, esclerosis múltiple, etc. No dudé en contactar con esos centros para formarme y especializarme en el tema, siendo la única española hasta el momento con esta formación específica en Escalada Terapéutica.

En la actualidad me dedico a tratar diversas enfermedades a través de la escalada terapéutica con pacientes de todo tipo. Esta terapia es divertida y eficaz al mismo tiempo, por lo que la gente que la prueba, no la abandona. Ese es uno de los aspectos más importantes de esta novedosa terapia, ya que la mejor de las terapias no sirve de mucho si los pacientes la consideran aburrida, no la realizan o la realizan de mala gana. Y, además, funciona.

Marina Expósito Martín
Especialista en Escalada Terapéutica
www.escaladaterapeutica.com

Palmarés deportivo:
Campeona de España de escalada deportiva: años 2004, 2006, 2008
Campeona de la Copa de España de escalada deportiva: años 2006, 2008, 2009
Campeona de España Universitaria de escalada deportiva: año 2009

Formación académica:
Especializada en Escalada Terapéutica según el método de Hajo Friederich (Berchtesgaden, Alemania).
Especializada en Escalada Terapéutica por en Instituto de Escalada Terapéutica (Institut für Therapeutisches Klettern – neuroBILDUNG. Austria).
Máster en Fisiología del Deporte y Terapia Clínica del Deporte (Justus-Liebig-Universität-Giessen, Hessen, Alemania).
Licenciada en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte (Universidad Politécnica de Madrid).

“El deporte me trae felicidad y estos bastones me ayudan a seguir mirando siempre hacia delante”

Cuéntanos quién eres.
Me llamo Carmen Gloria Labory, me llaman Maquín pues como una máquina no paro, estoy activa. He sido profesora, profesión de vocación que me ha tenido siempre feliz y contenta. En mis ratos libres hacía algo de deporte. Entonces, con 50 años, me detectaron un Parkinson y el movimiento se fue parando. Mis células con dopamina se mueren irremediablemente. Pero yo no paré, con una jubilación anticipada me centré en moverme y seguir haciendo deporte.

¿Qué haces para mantenerte activa?
Estoy muy activa, además de practicar marcha nórdica monto en bici, hago aquagym, mantenimiento, nado y sociabilizo. Descubrir la marcha nórdica fue muy importante para mí. Este deporte integra el movimiento general y también el particular de mi vida, movimiento que intento que sea eficaz, así que he ido integrando la actividad con ganas, sin parar, siempre hacia delante. Deseo que todas las personas diagnosticadas de esta enfermedad se muevan y no se abandonen, que no cedan a la quietud pues el deporte trae felicidad y estos bastones me ayudan a seguir mirando siempre hacia el futuro.

¿Hay alguna otra cosa que te ayude?
Me gusta escribir, sobre todo, poesía. Empecé más seriamente en la pandemia. Esos cuentos y poemas me ayudan y me llevan a expresar lo que siento, lo que vivo y cómo lo vivo.

¿Alguna reflexión final?
La limitación del movimiento trajo a mi vida un cambio muy grande y más siendo como soy una persona activa. Mi actividad deportiva me ayuda y me reafirma en que podemos luchar contra esta degeneración de la dopamina. También hay momentos malos, cuando no puedo escribir, coser, bordar, hacer la comida… entonces el mundo se me para y es como si mi cuerpo congelado parara también mi mente y mi alma. Sin embargo, he decidido luchar y e intentar mejorar y hacer, hacer y hacer.

Una frase.
«Para que no se pare sigue siempre adelante»

Carmen G. Labory alias Maquín

Marchadora nórdica y paciente de Párkinson.

Web: pdeparkinson.com
Instagram: @conpdeparkinson

Mujer, montaña y cáncer

Promovida por la Vocalía de Igualdad, el Área de Mujer y Montaña y la asociación AMOH, esta campaña de sensibilización quiere poner en valor el importante papel que el ejercicio físico y en particular las disciplinas de montaña pueden jugar en la recuperación física y emocional de quienes atraviesan un proceso oncológico.

En los siguientes testimonios distintas mujeres nos cuentan, desde su experiencia, cómo en medio de la incertidumbre de un proceso oncológico la montaña les ha proporcionado un espacio seguro en el que refugiarse. Contienen pues historias de superación que podrán servir de inspiración tanto a otras mujeres que puedan estar atravesando una situación similar como a la población general.

“No quiero que se me escape la vida sin disfrutar todo lo que pueda de la naturaleza y de las pequeñas cosas que te ofrece. Conocer senderos, montañas, caminos, historias…”

Mi nombre es Sonia, nací en Cantabria hace 37 primaveras y me dedico, lo mejor que sé, a mi trabajo como enfermera en uno de los hospitales de nuestra región. Hace exactamente 7 años, en pleno invierno, me diagnosticaron un cáncer de mama bastante agresivo en la mama izquierda con afectación de ganglios, por lo que a toda mecha comenzamos los tratamientos… mastectomía radical, vaciamiento axilar, quimioterapia, radioterapia y durante cinco años tratamiento hormonal. En el 2016 me hice la reconstrucción con el músculo dorsal ancho y a día de hoy puedo decir que me siento casi al 100% a pesar de las secuelas que a veces nos quedan. Y aquí es donde comienza una nueva historia, un nuevo capítulo en mi vida, el gran descubrimiento: La Montaña.

Después de todo esto, tuve la suerte de conocer a mis grandes amigos y compañeros de ruta que me inyectaron esa pasión por la montaña y la naturaleza. Es tal la motivación que me dieron que no concibo mi vida sin ello ahora mismo. Disfruto tanto y te hace sentir tan libre que no quiero dejar de conocer lugares maravillosos que muchas veces tenemos delante de los ojos y no somos capaces de verlo.

Antes de ese parón disfrutaba las cosas de otro modo, pero hay algo que te cambia la forma de ver y de sentir. No quiero que se me escape la vida sin disfrutar todo lo que pueda de la naturaleza y de las pequeñas cosas que te ofrece. Conocer senderos, montañas, caminos, historias…volver a lugares mágicos cuando uno lo necesita, ver caer la hoja, pisar la nieve, cruzarse con un ciervo, un zorro, las cascadas en primavera o los primeros copos en invierno sobre Campoo, mi tierra…

En tiempos duros como los que viví en aquel entonces o los que estamos viviendo, pensar en salir a la montaña después de tantos confinamientos, de todo el estrés que tanto daño nos ha hecho, era lo que más necesitaba. Supongo que todos tenemos nuestra vía de escape. La mía es esa y aunque hay mil lugares yo tengo el mío, los Collados del Asón.

Para mí es la combinación perfecta de todos los valores que creo imprescindibles: deporte, salud, amistad, compañerismo, esfuerzo, lucha y superación. Seguro que se me quedan muchos, pero aunque suene a tópico, es la realidad. La montaña nos ofrece todo y no nos pide nada. Sin dramatismo, lo que no estoy dispuesta a hacer hoy en día es a ver pasar el tiempo sin darle valor a estas pequeñas “grandes” cosas.

Sonia Saiz
Montañera y superviviente de cáncer

“No he dejado de hacer deporte en ningún momento, solo me he ido adaptando a lo que mi cuerpo me permitía en cada etapa”

Soy profesora y practico marcha nórdica desde hace más de 10 años. Desde el momento en que conocí este deporte me cautivó, se puede practicar al aire libre, sola o en compañía y puede ser lo exigente que una se plantee. Tanto es así, que fui incrementando poco a poco su práctica hasta que comencé a practicarlo también a nivel competitivo.

Para mí, salir con mis bastones a hacer marcha nórdica ha llegado a ser una rutina en mi día a día, una manera de hacer deporte y de relajarme al mismo tiempo. Es un deporte técnico, que requiere un alto nivel de concentración y esto ayuda a sentir el momento, olvidar los problemas y centrarte en las sensaciones, en una palabra a desconectar.

A finales de febrero me diagnosticaron un cáncer de mama y en ese momento todo cambió. Cuando recibes una noticia así hay una multitud de sentimientos y pensamientos que se entremezclan y no sabes muy bien qué va a pasar. En esos primeros días, antes de que me operaran, recibí dos buenos consejos: que me apoyara en mi gente y que siguiera haciendo deporte, que no lo dejara. Y no he dejado de hacer deporte en ningún momento, solo me he ido adaptando a lo que mi cuerpo me permitía en cada etapa. Me ha ayudado a hacer frente a la montaña rusa emocional que he vivido.

Salir a caminar con mis bastones, al aire libre, con la vista puesta en el horizonte, concentrada en la respiración, me ayudó a relajarme y me aportó serenidad. Si además, salía con mis compañeros del club, la sensación era mucho mejor. Nunca podré agradecerles lo suficiente que me hayan acompañado en este camino.

Desde el punto de la salud, creo que me ha ayudado y me está ayudando a recuperarme mejor. Cuando los médicos me dijeron que podía empezar a recuperar mis rutinas deportivas (coger los bastones, volver al gimnasio…) solo tuve que escucharme y estar atenta a las sensaciones que iba teniendo y si algún movimiento me molestaba, esperar un tiempo y luego volver a intentarlo. Con la radioterapia perdí bastante capacidad pulmonar y tuve una gran sensación de fatiga.

Esos fueron meses difíciles para mí, pero no dejé de caminar y poco a poco me planteé una nueva meta: participar en la prueba de Copa de España que se iba a celebrar en septiembre en Azagra. Mi objetivo era competir conmigo misma, con mis sensaciones e intentar acabarla. Y lo conseguí. ¡Qué sensación al cruzar la meta! ¡Indescriptible! Y después vinieron otras.

Ahora voy retomando poco a poco mi normalidad. Sigo acompañada de mis bastones y estoy segura de que parte de mi recuperación se la debo a ellos y a esos dos buenos consejos que recibí.

Miren Rojo

Marchadora nórdica y superviviente de cáncer

“En todo momento las montañas estuvieron conmigo, prometiendo esperarme, robándole espacio en mi cabeza a la enfermedad.”

Ni el hecho de ser mujer, ni el de tener unos recursos económicos muy limitados, ni el de vivir lejos de las grandes ciudades donde abundan las oportunidades… ni siquiera el hecho de haber padecido un cáncer en lo mejor de mi carrera deportiva, me impidieron conquistar seis montañas del Himalaya de más de 8000 metros de altura, completar las 7 Cumbres ( Subir la montaña más alta de cada continente, incluyendo las dos Américas y la Antártida) o fundar el primer y quizá más grande club de BTT femenino de España.

Como sabéis, mi ámbito es el deporte, mi escenario las montañas. Pero también sabéis que procedo del país del miedo, de la senda más tenebrosa… del Cáncer.

En el que probablemente era el momento más dulce y prometedor de mi carrera himalayista sufrí un cáncer de mama que apagó de repente todas las luces y me obligó a reinventarme. No tengo recetas; ojalá las tuviera.

No tengo consejos que puedan funcionar siempre o siquiera algunas pocas veces. Solo acierto a contar mi propia experiencia con la enfermedad, con la esperanza de que alguien pueda encontrar en ella un poco de optimismo o de fe en el futuro.

Aunque el cáncer hizo temblar mi vida y cambió de sitio tantas cosas, tantas rutinas, tantas prioridades, creo que para mi fue esencial que no consiguiera arrancarme de mi mundo, que no lograra privarme de las motivaciones y herramientas que hasta entonces daban sentido a mi día a día: las del deporte.

En todo momento las montañas estuvieron conmigo, prometiendo esperarme, robándole espacio en mi cabeza a la enfermedad. Me acompañaron al hospital en cada ingreso, en cada sesión de quimioterapia, en cada noche sin dormir. No salían en las radiografías, pero a mí me bastaba con saber que seguían en mi interior.

Salvando todas las distancias, entre 2009 y 2011 programé una expedición a una cumbre llamada “sobrevivir al cáncer”. Intenté poner en práctica las destrezas y talentos que más entrenados tenía: los de mi vida deportiva. Optimismo, constancia, disciplina…fueron valores que en mi caso resultaron providenciales. Y confianza, una confianza ciega en las posibilidades de mi cuerpo y de mi mente, y por supuesto una confianza sin fisuras en la ciencia médica. Y con esas botas pisé la cumbre más difícil y dura de mi carrera.

Con el corazón abierto os comparto mi experiencia y aprovecho la ocasión para dar las gracias a los médicos, investigadores, a los ingenieros, capataces y peones de esa catedral del conocimiento humano que es la medicina.

Rosa Fernández
Himalayista y superviviente de cáncer

El diagnóstico de un cáncer en el pecho derecho fue el preámbulo de muchos cambios en mi vida y con ellos, dudas, inseguridades, miedos, guerras internas, externas, y a la vez fue la oportunidad para muchas otras cosas.

Soy guía de montaña desde hace un tiempo y, en mis últimos años guiando barrancos, me gusta presentar la actividad como un deporte de gallinas. Sí, resulta que hay muchas palabras que comienzan por “co” y nombrarlas me parece ideal para hacer una aproximación pedagógica de qué vamos a hacer y cómo.

La primera “co” es la de concentración. Estamos en la naturaleza, con los riesgos que en ella podemos encontrar: corrientes de agua, caídas de piedras, rocas que resbalan, animales. Por lo que debemos mantener la concentración en todo momento para evitar el peligro.

Cooperacióncolaboración y colectividad, son casi sinónimos. Ya que nos movemos en grupo, la progresión será más eficiente si trabajamos en equipo y nos ayudamos. Iremos más rápido y será más agradable si nos damos la mano ante la dificultad.

Confianza. Ni qué decir tiene que quien guía debe dar seguridad, y también el resto del grupo. Pero lo más chulo es que cada persona vaya ganando confianza en sí misma.

Debemos tomar conciencia de dónde estamos, apreciar los valores naturales que nos rodean y respetarlos. También debemos ser conscientes de quiénes somos, de nuestras limitaciones, miedos y fortalezas. Comunicarlo podría ayudarte y, quizá, también a alguien más. Sin hablar de la comunicación efectiva de las consignas de seguridad, claro.

La coordinación, en términos fisiológicos; el conocimiento de cómo superar un obstáculo, la comida, el compañerismo, co, co, co, co.

El diagnóstico de un cáncer en el pecho derecho fue el preámbulo de muchos cambios en mi vida y, con ellos, dudas, inseguridades, miedos, guerras internas, externas y, a la vez, la oportunidad para muchas otras cosas.

No paré de correr, que era mi deporte, pero dejé de mirar el cronómetro para mirarme a mí misma y encontrarme. Pude escalar más que nunca y hoy mis pectorales radiados lo agradecen. Tras el tratamiento, comencé en un nuevo trabajo guiando travesías de varios días y, a los dos años, en un control médico, cayó otro diagnóstico de cáncer en el pecho izquierdo…

¡Vaya! Ya sé de qué va todo esto, es como un parque de atracciones, montaña rusa de emociones, caída libre, pasaje del terror, tío vivo y, de nuevo, la aventura mi mejor terapia: concentrarme en otras cosas, confiar en mí, conciliación, comunicación, conocimiento, colectividad, otros muchos  “cos”… pero sobre todo, consciencia.

Bea Valencia
Guía de montaña y superviviente de cáncer
www.un2trek.com

El cáncer ha curtido la persona que soy ahora, libre, viviendo la vida intensamente ya sea a golpe de pedal o escalando grandes montañas y demostrándome día a día que “la única discapacidad es una mala actitud”.

Me llamo Raquel Castillo, tengo 41 años, soy de Girona y en 2016, después de dos largos años, superé un Linfoma de Hodgkin en estadio 4 con afectación pulmonar. Amante de las grandes travesías en montaña y de casi todos los deportes que se practican en ella mi vida pegó un giro cuando me detectaron el cáncer. Recuerdo que durante la enfermedad no dejé de hacer nada porque me lo prohibieran los médicos. Tuve que dejar de escalar porque la quimio me provocaba calambres en las manos y no podía cerrarlas.  Poco a poco tuve que dejar de correr e ir en bicicleta porque las pulsaciones se disparaban… hasta que llegó el día en que solo podía salir a andar lo que podía, pero salía.

A los dos años y gracias a un autotrasplante de médula ósea logré superar el cáncer. Fue entonces cuando los médicos me comunicaron que debido a las secuelas pulmonares no podría volver a practicar deporte. Recuerdo irme ese día con la clara convicción de que debía de hacer lo posible o lo que estuviera en mis manos por cambiar esa realidad, llevar una buena alimentación, conocer mi cuerpo, saber cuáles eran mis límites y estudiar un plan era mi objetivo.

Al principio me costaba hasta agacharme y atarme las zapatillas, así que me marqué pequeños retos. Un día andaba 500 metros y me volvía llorando, pero al siguiente me volvía a levantar pensando que podía hacer más y así durante medio año.

Con mucha paciencia, esfuerzo y dedicación vi claramente que mejorar esa realidad era posible, así que allí me marqué mi primer gran reto, realizar la GR 11 “Transpirenaica” a pié, en solitario y en autosuficiencia. No sabia si lo lograría, necesitaba desconectar y reconectar con la naturaleza, librarme de toda aquella toxicidad acumulada en mi organismo. Contra todo pronóstico lo conseguí hacer en 36 días.

Aquella experiencia me hizo ver que era capaz de hacer grandes cosas, así que ahí empezó todo. Después se me ocurrió crear retos con campañas de crowdfunding a favor de la Fundación Josep Carreras y hacerlo visible a través de las redes sociales. Aquello suponía una motivación extra y a la vez me pareció que hacer visibles mis retos también podían suponer una buena dosis de motivación a personas que se pudieran encontrar en una situación parecida.

Siempre digo que la escalada, la bicicleta y el senderismo cuidaron de mi salud mental, me ayudaron a encontrar esa libertad y aire fresco que necesitaba en pleno tratamiento. El amor de mi familia y mi perro Tom fueron un gran apoyo emocional y la mentalidad como deportista me ayudó en la superación personal de mi día a día en los peores momentos.

Ahora sí puedo decir que todo aquello me hizo aún más fuerte, más luchadora, sacó lo mejor y lo peor de mí y me preparó para superar muchas situaciones en mi vida.

El cáncer ha curtido la persona que soy ahora, libre, viviendo la vida intensamente ya sea a golpe de pedal o escalando grandes montañas y demostrándome día a día que “la única discapacidad es una mala actitud”.

Raquel Castillo
Aficionada a deportes de montaña y superviviente de cáncer

¡Ha pasado tanto tiempo! Por lo menos 20 años. ¿Y qué me queda en el recuerdo? Sólo un único día de miedo y pánico… ¡Uno sólo! Pero no, no se me olvida.

Fue en el Hospital de Mendaro cuando dos o tres profesionales de la salud, bien uniformados, parapetados detrás de una mesa me soltaron el diagnóstico: tenía  CÁNCER. Todo los parámetros indicaban gravedad y urgencia. A partir de ahí tras una rápida operación, me quitaron un cuadrante de la mama derecha y a los pocos días empecé el tratamiento de radioterapia. Todo muy bien, sin ninguna mala sensación.

Recuerdo que un día, sería a principios de enero, me avisaron que se les había averiado la máquina de radiación y me dijeron que no fuera a la sesión al día siguiente. Fantástico! Mi marido y yo fuimos a Gavarnie a esquiar. Todo precioso: la nieve, el cielo azul, todavía recuerdo la chaqueta de Gore roja que llevaba.

Continué con la rutina de entrenamientos y salidas al monte como siempre y esa misma primavera participé en la Camille-Xtreme sin sobresaltos, como cualquier otro año. Más adelante, también tuve la suerte de correr la Zegama-Aizkorri.

Han pasado los años y aquí seguimos con muy buena salud. Después de jubilada hemos estado en Sudamérica un par de veces con BTT: travesía del desierto de Atacama con ascensión al Licancabur en una ocasión y recorriendo desde Copiapó a Titicaca en la otra. Fue en esta aventura cuando recorrimos el salar de Uyuni haciendo noche en la isla de Incahuasi. ¡Increíble! También me dejó muy buen recuerdo la ascensión al Cervino! Tampoco puedo borrar de mi memoria las innumerables ascensiones en las cimas del Pirineo.

Hace un par de años tuve un accidente: me atropelló un coche cuando subía a Itziar en bici. El pronóstico fue grave, fractura de pelvis. Pero la recuperación fue fantástica.

Seguiremos caminando, corriendo y pedaleando … y ¡que dure!

Irene Sarrionandia
Corredora por montaña y superviviente de cáncer.

La montaña ha sido, es y será mi vida. Las circunstancias irán modificando mis actividades en ella, pero nunca dejará de formar parte de mí, porque es donde me siento viva.

Nunca olvidaré la primera vez que oí decir al médico “Leucemia”.  Un torbellino de emociones recorrió mi cuerpo, le miré a mi pareja Ander y sonreí. Sonreí, porque después de mucho tiempo buscando la causa de los problemas físicos que no me dejaban disfrutar de la montaña al máximo, habíamos descubierto qué me ocurría.  Pocos segundos o minutos después llegaron las dudas, incertidumbres, miedos, preocupaciones… y baterías de preguntas en todas las direcciones.

Desde el primer momento tuve muy claro que nada iba a privarme de ir a la montaña porque esa era mi vida.  Además, en aquellos años, las competiciones en carreras de montaña formaban parte de mi vida de manera importante y aunque sabía que el tratamiento y la enfermedad no me permitirían rendir al 100%, decidí seguir compitiendo porque con ello conseguiría sentirme fuerte.

Fue una manera de plantar cara a la enfermedad con poderío y valor.  No iba a dejar que la Leucemia tomara la iniciativa y decidiera qué podía o no podía hacer, mi cuerpo y mi mente marcarían las reglas.

Ha sido una lucha ante la adversidad, en mi opinión, la vida es eso, una lucha constante para conseguir eso que llamamos felicidad. Si dejas de luchar muy probablemente perderás la batalla.  No hay tiempo para lamentaciones, no hay tiempo para buscar respuestas que no cambiarán nada, no hay tiempo para compadecerse, porque el tiempo pasa y la vida se acaba.

Las analíticas eran constantes y Ander siempre me acompañaba en las citas para recibir los resultados. Nada importaba qué pusiera en nuestras agendas, en esos ratos el mundo se detenía. Hubo momentos críticos, pero en la mayoría de las ocasiones, los resultados fueron favorables. Entonces salíamos de la consulta de hematología y nos íbamos a nuestra cafetería favorita a recordar y agradecer las cosas importantes de la vida.

Cuando todo se estabilizó, muchas ilusiones/proyectos volvieron a coger fuerza.  Ander en todo momento fue mi pilar y apoyo incondicional, con él pude participar en grandes competiciones como La Pierra Menta Ete o la Sky Maratón Monte Rosa. Además conseguimos culminar retos personales como alcanzar la cima del Mont Blanc saliendo desde Chamonix y regresando al punto de inicio en modo Non-Stop. Lo recuerdo como si fuera ayer. Comiendo un helado y sentados al calor de la tarde podíamos ver el Mont Blanc e intentábamos adivinar el recorrido que acabábamos de realizar. Estaba físicamente agotada pero mi interior estaba eufórico como lo estaba cada vez recibía buenas noticias sentada en la consulta de hematología.

El Anillo de Picos de Europa fue otro proyecto personal que tuvo que esperar a que el tratamiento consiguiera mejorar mi estado físico. Realizar este recorrido en poco más de 26h supuso sentir definitivamente que había ganado la batalla.  Pero simplemente ha sido eso, una batalla ganada. La guerra sigue, porque la vida, por suerte, sigue.

La montaña ha sido, es y será mi vida. Las circunstancias irán modificando mis actividades en ella, pero nunca dejará de formar parte de mí porque es donde me siento viva. Andando, corriendo, en bici o con esquís, pero sentirme parte de la naturaleza, oír, oler, respirar…  entre montañas, hace que tenga ganas de seguir luchando.

Espero y deseo con todas mis fuerzas que estas palabras puedan servir de aliento o motivación para cualquier persona que esté luchando en una difícil batalla. ¡Ojalá la montaña pueda aportarte lo mismo o más que a mí!

Sonia Regueiro
Montañera y superviviente de cáncer

No importa el tiempo que se tarde en alcanzar un objetivo. Lo importante es luchar por los sueños con alegría e imaginación.

Desde mi infancia estoy unida a la naturaleza, a las montañas, a los valles, a los ríos… a la vida. Me emociona descubrir nuevos lugares, paisajes, subir montañas y conocer los seres vivos que las habitan.

A los 31 años me vi en la mesa de un quirófano en Madrid. Cuando desperté me comunicaron que tenía un cáncer de mama bastante agresivo. Una vez aceptada la noticia y controlado el miedo, decidí tomar control consciente de mis decisiones. Me comprometí a luchar por la vida en general y por la mía en particular.

Y…. ¿Cuál era y es mi mayor ilusión?, pues estar en las montañas y la naturaleza por supuesto.

De esta forma empezó mi batalla personal contra mi cáncer y el de los demás.

Tras el diagnóstico vino el tratamiento, que consistió en dos años de quimioterapia dura. Cinco años más de terapia hormonal y nueve intervenciones quirúrgicas repartidas en siete años. Un vaciado axilar fue parte de la primera cirugía, que tuvo como secuela un riesgo alto de linfedema en el brazo derecho.

Los médicos me prohibieron casi cualquier deporte: nada de senderismo, nada de mochilas, y de subir montañas ni hablar. Además, me aseguraron que nunca volvería a tener la movilidad previa a la operación.

Fue un momento muy duro, pero decidí luchar para volver a los montes. Busqué diferentes estrategias y soluciones según las limitaciones que tenía en cada momento.

Entrenaba el brazo constantemente y finalmente recuperé el 100% de la movilidad. Sustituí la mochila por riñoneras. Cambié la manera de hacer la mochila para minimizar el peso. Aprendí a controlar y autotratar mi linfedema al igual que otros efectos secundarios que me limitaban mucho en las rutas de montaña.

Me trasladé de Madrid a Extremadura. Primero para trabajar en el diagnóstico precoz de cáncer, y segundo porque vivir en Cáceres me permite tener un acceso más rápido y sencillo a las montañas y a la naturaleza.

Después de 5 años del diagnóstico defendí mi tesis doctoral sobre el cáncer de mama y ovario hereditario. Un documento lleno de esperanza. Enseguida formé parte de varios grupos de montaña extremeños donde tengo grandes amigos y compañeros de aventuras. Ellos son un pilar muy importante en mi vida.

En junio de este año cumplo 16 años de supervivencia al diagnóstico. En ningún momento he dejado de visitar montañas, valles, cuevas, etc. He llegado a cimas y visitado lugares que jamás hubiera imaginado antes. Mi futuro está repleto de ilusión y nuevos retos.

Creo que la vida es un camino lleno de circunstancias diferentes. Unas mejores que otras, pero todas nos enseñan a adaptarnos para superarlas. No importa el tiempo que se tarde en alcanzar un objetivo, incluso a veces hay que dar rodeos. Lo importante es luchar por los sueños con alegría e imaginación.

Adelante, siempre adelante. Ésta es la única esperanza.

Silvia Romero Chala
Bióloga, montañera y luchadora.

El futuro es un misterio, el pasado ya es historia, el hoy es un regalo, disfrútalo… Pura Vida”

Mi nombre es Lourdes Arana, tengo 56 años y soy de Pamplona. Mi profesión es mi pasión y mi fuente de energía diaria. Soy técnica en actividades físico deportivas así que mi vida siempre ha estado ligada al deporte. También soy una apasionada de la montaña y me escapo en mi tiempo libre a hacer cimas y disfrutar de la naturaleza.

Me diagnosticaron un cáncer de mama hace 19 años; en aquella época era muy jovencita para tener un tumor en la mama, jamás hubiera imaginado que podría tener una enfermedad de este tipo y fue muy duro hasta que lo acepté.

Me tuvieron que hacer un vaciado axilar y aplicar quimioterapia y radioterapia. Un año de médicos y tratamientos, para después continuar con 5 años más de tratamiento hormonal. Los efectos secundarios de los tratamientos fueron duros. Percibí que desde el primer momento yo tenía un Reto y la medicina tenía otro. La medicina debía aplicar los tratamientos más eficaces para curar mi cuerpo. Mi reto era cuidarme en las dificultades, reparar los arañazos que deja el miedo y soñar con un futuro sano y libre de miedo. Ese reto lo desarrollé hablándome con suavidad y a la par con fe en mis posibilidades y sin dejar espacios a la falta de confianza o ganas.

De aquello, ha quedado en mí una forma de afrontar los retos: con confianza, hablándome con suavidad y a la vez con toda determinación, sin regatear tiempo ni esfuerzo. Porque elijo confiar en mis posibilidades de seguir cumpliendo mis sueños. La montaña es mi vida.

Os voy a contar por qué tengo esa conexión con la montaña y me gusta tanto. Después de mi operación no podía estar más tiempo en la cama del hospital, me estaba hundiendo. Pedí alta voluntaria. Con el drenaje colgando como si fuera un bolsito, me fui y lo primero que hice fue subir un monte. ¡La sensación de superación, libertad, grandeza, que sentí en la cima!… en una palabra “La Vida” recorrió todo mi cuerpo. Allí hice un pacto con la vida y conmigo misma: juré que voy a disfrutar de cada momento con intensidad y pasión y que la montaña va a ser mi compañera de vida. Desde ese momento me propuse que iría encadenando retos, respetando y escuchando mi cuerpo. Siempre confiando en mis posibilidades. Y aquí estoy, he llegado más lejos de lo que me dijeron y con todo un horizonte por delante.

En el 2021 he sido expedicionaria del “Reto Pelayo Vida” recorriendo más de 2.500 millas náuticas desde el puerto de Vigo al Círculo Polar Ártico, el famoso paralelo 66 Norte, frontera entre el océano Atlántico y el océano Ártico. Una aventura donde hemos estado rodeadas de hielo, icebergs y glaciares. Navegando a temperaturas bajo cero, en aguas extremas sin ningún tipo de asistencia exterior. Ha sido una prueba de resistencia para demostrar que después del cáncer se pueden afrontar retos duros.

El futuro es un misterio, el pasado ya es historia, el hoy es un regalo, disfrútalo…Pura Vida”.

Lourdes Arana
Montañera y superviviente de cáncer.

“Cada persona tiene que buscar el deporte con el que más a gusto se encuentre… no hay que hacer grandes cosas, simplemente hacerlo en la medida que cada cual pueda”

De niña y adolescente hacía bicicleta. A los 19 años empecé con la espeleología, siendo la cueva Lonné-Peyret en el Pirineo francés la más importante de las que hice, 15 días trabajándola a 717 metros de profundidad con ríos, cascadas, rápidos, etc. Después vino la montaña, me recorrí todo Pirineos, gran parte de Picos de Europa, toda Sierra Nevada, el Atlas marroquí, Alpes…

En 1995 me operaron de cáncer de mama y me mastectomizaron. En ese tiempo dejé bastante la montaña y la natación y empecé a practicar esgrima. Tenía enfrente a un enemigo muy agresivo y demasiadas cosas que combatir, pero con el tiempo regresé a la montaña.

En 2015 me diagnosticaron metástasis en acetábulo, pala iliaca y pulmón que me suponían muchos dolores las 24 horas del día. Me dieron seis meses de vida y tuve que guardar, entre muchas lágrimas, los crampones y el piolet. Acepté la muerte, no había otra.

Pasaron los seis meses y pasó un año y también gran parte de los dolores. Con ayuda pude comenzar a caminar un poco por el monte, en llano, pero ya empezaba a estar en el medio que me daba paz y tranquilidad. De a pocos, como me gusta a mí decir, iba haciendo cada fin de semana un poco más y cuando llegaron las primeras nieves pude desempolvar mis crampones y mi piolet. Ese día lloré de alegría. Iba a probar y todo fue bien. Después cada día mejor. Empecé a hacer tres miles y en el verano del 2018 hice cumbre en el Kilimanjaro, con mis metástasis y tratamiento incluidos.

A día de hoy en 2023 la metástasis continúa (aunque al 50%) y el tratamiento continúa, pero por supuesto, la montaña también continúa. Se puede vivir con cáncer, se puede vivir con metástasis, solo hay que normalizarlo en la vida de cada uno y ayudar con un deporte. Yo continúo con la montaña y la natación, no importa la edad, tengo 72 años y sigo subiendo picos y nadando.

Cada persona tiene que buscar el deporte que más le satisfaga, con el que más a gusto se encuentre y no hay que hacer grandes cosas, simplemente hacerlo en la medida que cada cual pueda, pero ojo, siempre se puede más de lo que creemos.

Ana Velasco Montes

Montañera y superviviente de cáncer

Mujer, montaña y discapacidad

Mujeres con distintos tipos de discapacidad nos cuentan cómo los deportes de montaña les han ayudado a superarse y lo mucho que aportan a su vida.

Siempre hay una luz en la oscuridad y siempre hay un sonido en el silencio.

Me llamo Inma Mendoza, pero todo el mundo me conoce como “Sorkunde”. Soy una enamorada de las montañas y me encantan los bosques y los ríos. Vivo en Euskadi en las faldas de una montaña que recorre el cinturón de hierro de Bilbao. Pertenezco al club “Ipar Izarra Nordic Walking Bilbao”.

Estoy sumamente encantada de acompañar, colaborar, y cooperar en todas las actividades de mi club, ya que todas las personas son delicadamente solidarias debido a mi hándicap.

Soy sorda desde que cumplí los tres años. El origen de mi sordera es un misterio que hasta el día de hoy la medicina no ha podido especificar.  Estoy condenada a vivir en un mundo silencioso.

Empecé a subir montañas de adolescente, ahora soy una mujer madura y también practico Nordic Walking o marcha nórdica. Me gusta mucho la ruta de Peñas Negras hacia el monte Ganeran. También recorro a menudo rutas por el Serantes, por Urkiola, por los acantilados de la costa del Uribe Kosta o por la ribera del río Barbadún.

Me gustaría animar a otras niñas, jóvenes o mujeres en situación similar a que practiquen deportes de montaña. Que sean valientes, decididas y seguras de sí mismas. Tanto física como psíquicamente.

Las barreras y los obstáculos de la vida siguen su curso diario. No por el hecho de tener una discapacidad somos menos. Es una prueba de fuego llegar a la meta dejando atrás nuestros miedos e inseguridades. Es preciso adoptar una personalidad tan tenaz como el hormigón armado y que nada ni nadie nos menosprecie.

No podemos olvidar que contamos con la ayuda técnica de la gente de los clubs y federaciones que organizan y coordinan las actividades. Hoy en día existen muchas herramientas para hacer estas actividades un poco más inclusivas: lengua de signos, lectura labial-oral, sillas “joelette”, cuerdas, anclajes, barras direccionales etc.

Debido a mi trabajo, cuidados de mi madre, mi preparación física es menor de lo que desearía y habitualmente realizo ejercicios en casa. Pero mi sueño es competir en marcha nórdica. Las pocas veces que me atreví me sentí desorientada pero gracias a la ayuda de la organización y de compañeros y compañeras del club “Ipar Izarra Nordic Walking  Bilbao” conseguí coger confianza, y con un gran esfuerzo y tenacidad terminar la prueba enormemente feliz.

Siempre hay una luz en la oscuridad y siempre hay un sonido en el silencio.

Inma Mendoza (Sorkunde)
Practicante marcha nórdica todo terreno

El mundo del montañismo es la combinación perfecta entre esfuerzo, superación y recompensa.

¿Quién es Erika Gabaldón Carbajo?

Me llamo Erika Gabaldón Carbajo y tengo 40 años. Soy fisioterapeuta y montañera. Me gusta ayudar a la gente e implicarme al máximo en todo lo que hago.

¿Qué tipo de discapacidad tienes y desde cuándo?

Soy ciega de nacimiento, pero esto no me ha impedido luchar por mis metas de desarrollo personal y profesional, siempre buscando la inclusión en la sociedad.

¿Que disciplina de montaña practicas y desde cuándo?

Disfruto de los paisajes de una forma muy especial, tanto con mi pequeño resto visual como con el resto de mis sentidos. Realicé el camino de Santiago en 2014 en un grupo organizado por la ONCE. Y de ahí di el salto al mundo del montañismo, en el que me siento muy feliz porque es la combinación perfecta entre esfuerzo, superación y recompensa. Empecé realizando rutas sencillas por la Sierra de Madrid y fui ganando confianza en mi progresión por terreno montañoso junto con mis guías.

¿Un momento o anécdota especial en la montaña?

Mi experiencia más intensa fue en Alpes franceses, en el verano de 2020, cuando intenté hacer cumbre en la Grande Sassiere, de 3751m. No lo conseguí porque me fallaron las fuerzas a 200 m de la cima. Fue un momento duro pero me sirvió de aprendizaje y me dió motivación para no desistir y seguir intentando nuevos retos.

¿Qué le dirías a otras niñas, jóvenes o mujeres  en situación similar a la tuya con relación a los deportes de montaña?

A niñas y jóvenes con mi discapacidad les diría que no tengan miedo de iniciarse en este bonito mundo de la montaña. Que se pongan en manos de profesionales que conozcan bien la técnica de uso de la barra direccional porque es la forma más segura para nosotros de realizar este deporte. Y de disfrutarlo junto a nuestros guías.

¿Un sueño o deseo que quieras cumplir en el futuro?

Mi sueño es seguir aprovechando todas las oportunidades que tenga para alcanzar otras cumbres y superar nuevos retos.

¿Un lema o frase que te mueva en la vida?

En la montaña, como en la vida, el esfuerzo y la tenacidad nos conducirán al éxito.

Erika Gabaldón Carbajo Montañera y fisioterapeuta

“No querer nada para poseerlo todo”

¿Quién es Margarita Couceiro Vidal?

Soy una montañera invidente. La persona de referencia en la montaña para mí es Francisco Bueno Sequera. Yo empecé a ir al grupo de montaña de La ONCE en 1993. Por circunstancias personales tuve que dejar la actividad. Tanto en este momento como cuando regresé, bastantes años después, Francis se encargaba de este grupo. Me enseñó el valor de la prevención y de la programación en montaña.

A lo largo de los años he colaborado con él en las actividades de su asociación “EIDOS” y, más recientemente, en el comité MIA dentro de la FEDME.

¿Qué tipo de discapacidad tienes y desde cuando?

Tengo una discapacidad visual desde mi nacimiento. Desde hace 30 años mi ceguera es total, durante mi juventud conservé un resto visual pequeño, pero útil.

¿Qué disciplina de montaña practicas y desde cuando?

Practico la baja y media montaña y senderismo. En contadas ocasiones he subido ciertos picos que podrían considerarse de alta montaña.

¿Un momento o anécdota especial en la montaña?

La bajada del pico Moncayo. La sincronización entre mis dos guías y yo fue perfecta. Bajamos prácticamente sin hablar, con la mínima atención requerida para la actividad que estábamos haciendo.

El resto de nuestras mentes disfrutaba del entorno, de nuestros propios pensamientos y de la delicadeza y fluidez del descenso.

¿Qué le dirías a otras niñas, jóvenes o mujeres en situación similar a la tuya con relación a los deportes de montaña?

Mi consejo: prueba. No te propongas metas excesivas porque otros lo hagan. El disfrute tiene que ser mayor que el cansancio al menos en un porcentaje alto de tus salidas a la montaña.

Piensa sólo en la siguiente hora, nunca en toda la etapa. Más que lo que hagas, valora el acabar el día bien.

¿Un sueño o deseo que quieras cumplir en el futuro?

Contar con las personas necesarias para poder seguir practicando deporte de forma regular durante muchos años. El deporte en la naturaleza forma parte de mi vida como leer un libro, o… ir al cine.

 ¿Un lema o frase que te mueva en la vida?

“No querer nada, para poseerlo todo”.

Margarita Couceiro Vidal
Montañera

La actitud es el camino, escuchar al cuerpo debe ser la prioridad y la Lentitud de disfrutar el momento presente la clave para ser un poco más felices cada día.

¿Quién es Isabel Elvira Armas Pérez?

Me llamo Isa, tengo 45 años y padezco Esclerosis Múltiple en estadio avanzado. Soy nadadora y competidora adaptada en modalidades de Trail de montaña y carreras de asfalto.

¿Qué tipo de discapacidad tienes y desde cuándo?

Los primeros síntomas de la enfermedad hicieron su aparición en 2004 con un brote que causaba en infecciones recurrentes de garganta que me dejaban prácticamente inmóvil en la cama. No podía caminar y tenía visión doble. En un primer diagnóstico se creyó que había sido provocado por una picadura de medusa que había afectado al nervio óptico. Sin embargo, no fue hasta 7 años después, en 2011, cuando me diagnosticaron Esclerosis Múltiple remitente-recurrente que acabó convirtiéndose en Esclerosis secundaria-progresiva con la propia evolución de la enfermedad.

¿Qué disciplina de montaña practicas y desde cuándo?

La disciplina de montaña que practico en la actualidad es el “Trail o las carreras de montaña” desde 2016, año que conocí a mi segunda familia, el equipo de Pichón Trail.  Aunque ha sido más intenso en los últimos dos años que es cuando me he puesto más las pilas en cuanto a la participación en este tipo de competiciones.

Tras el diagnóstico tuve que aprender a vivir con algo desconocido, degenerativo y que me haría cada vez más dependiente. Sin embargo, nunca me rendí, ni perdí la ilusión. El deporte se convirtió en mi gran aliado, comencé a nadar. Asimismo, mi avance y estabilidad actual con respecto a la enfermedad no podría haber sido la misma si no me hubiera topado por el camino con los miembros de Pichón Trail. Este colectivo me enseñó que, a pesar de mi movilidad reducida y las tantas lesiones internas que sufría, era posible frenar su avance, conectar con la recuperación, el bienestar y el placer que supone practicar ejercicio cada día, además de los beneficios que supone hacerlo al aire libre y rodeada de personas que compartimos experiencias, dolencias o tenemos que luchar diariamente con la incertidumbre de cómo nos levantaremos al día siguiente y hasta dónde responderá nuestro cuerpo.

¿Un momento o anécdota especial en la montaña?

He tenido la oportunidad de participar en carreras de montaña y asfalto con el equipo y sus miembros a través de una joëlette, donde ellos me cargan durante todo el recorrido. Llegar a sentir la adrenalina, motivación y energía que recorren las venas del corredor en cada competición no tiene precio y, aunque yo no pueda correr por mi incapacidad o disfuncionalidad de los miembros inferiores, lo cierto es que mi cuerpo no deja de pedirme que me levante de la joëlette y les ayude a completar el recorrido.

Sin duda, mis músculos se activan, mi cerebro libera adrenalina y dopamina y mi corazón se acelera del mismo modo que si estuviera pisando suelo firme ladera abajo, ¡es emociónate! Tener a esta familia de amigos, corredores y deportistas a mi alrededor es sumamente enriquecedor.

¿Qué le dirías a otras niñas, jóvenes o mujeres en situación similar a la tuya con relación a los deportes de montaña?

Lo que le diría a otras jóvenes, niñas o personas en mi misma situación es que la única forma de aprender a lidiar y disfrutar de la vida es empezar reconociendo que la incertidumbre forma parte de ella. Pero que hay ciertas leyes universales que no nos podemos saltar, así que no nos olvidemos que la Actitud es el camino, Escuchar al cuerpo debe ser la prioridad y la Lentitud de disfrutar el momento presente la clave para ser un poco más felices cada día. Como yo siempre digo… “siempre vivir al segundito”, lento, pero constante y sin parar.

¿Un sueño o deseo que quieras cumplir en el futuro?

En el futuro espero poder seguir organizando retos en carreras de montaña que me permitan demostrar que pese a las circunstancias que la vida te va poniendo delante, todo se puede lograr con actitud.

Espero, además, poder seguir trabajando por la inclusión y con desafíos de este tipo con el equipo de Pichón Trail, mi segunda familia, que permitan dar más visibilidad a la enfermedad y demostrar que se pueden hacer las cosas, aunque sea de otra manera o tomando otras vías.

Creo firmemente que “la inclusión es el camino”. Es lo deseo para un futuro cercano o a corto-medio plazo.

¿Un lema o frase que te mueva en la vida?

Hay dos frases que siempre me ayudan a seguir en pie, “todo es cuestión de actitud” y “no pares, ¡Tira!”.

Isabel Elvira Armas Pérez

Afectada por la enfermedad de Esclerosis Múltiple, con movilidad funcional reducida, nadadora y competidora adaptada en modalidades de Trail de montaña.

En la montaña hay mucho compañerismo y siempre recibes ayuda de los demás, nunca se deja a nadie atrás.

¿Quién es Amelia Ovejero Muñoz?

Soy Amelia, tengo 57 años y formo parte de la Junta Directiva de ALCER Cuenca (Asociación para la lucha contra las enfermedades renales). Desde que ya no trabajo como vigilante de seguridad, estoy decidida a ayudar a esta entidad a mejorar la calidad de vida de los enfermos renales conquenses con actividades como la promoción de la donación de órganos.

¿Qué tipo de discapacidad tienes y desde cuando?

Desde mi nacimiento tengo una enfermedad hereditaria que afecta a mis riñones: poliquistosis renal. Siempre he mantenido vigilada mi salud acudiendo a revisiones y hace poco más de un año me dijeron que mi función renal había empeorado y tenía que empezar un tratamiento para ralentizar la entrada en tratamiento sustitutivo (diálisis o trasplante).

¿Que disciplina de montaña practicas y desde cuando?

Desde el momento en que mi situación de salud empeora y recibo la incapacitación laboral dispongo de más tiempo para mí. Decido empezar a hacer nuevas actividades y conozco la Asociación de Amigos del Camino de Santiago y la Santa Cruz de Cuenca. Aunque llevo poco tiempo ha sido una oportunidad de mejora tanto para mi salud renal como mental.

¿Un momento o anécdota especial en la montaña?

Nunca me imaginé que mi provincia tuviera tantos lugares bonitos. El senderismo lleva consigo una parte turística y cultural muy importante, que yo desconocía. Estoy descubriendo otra Cuenca.

¿Qué le dirías a otras niñas, jóvenes o mujeres en situación similar a la tuya con relación a los deportes de montaña?

Que se animen a probar y que eviten los mitos de que el senderismo de montaña es un deporte inaccesible para personas con discapacidad. Hay mucho compañerismo y siempre recibes ayuda de los demás, nunca se deja a nadie atrás.

Incluso si ya están recibiendo un tratamiento renal sustitutivo pueden informarse sobre grupos de senderismo de su zona donde seguro les reciben encantados.

¿Un sueño o deseo que quieras cumplir en el futuro?

Cuando el día de mañana llegue a entrar en lista de espera para recibir un trasplante, deseo que la gente sea solidaria y España siga siendo el primer país del mundo en donación de órganos. Ese sería mi mejor regalo.

¿Un lema o frase que te mueva en la vida?

“Si quieres llegar rápido camina solo, si quieres llegar lejos camina en grupo” Proverbio africano

Amelia Ovejero Muñoz
Senderista y miembro de ALCER Cuenca

“El deporte y una vida activa te devuelve parte de lo que otras cosas te quitan”.

¿Quién es África Vidina?

África Vidina, Vidi, es una chica que hace algún tiempo encontró en el deporte una vía de escape para salvar o suavizar cualquier tipo de problema. Una persona a la que le apasiona correr y trabajar en cada entrenamiento de carrera para mejorar. En líneas generales una chica a la que no le gusta parar.

¿Qué tipo de discapacidad tienes y desde cuándo?

Discapacidad como tal, apreciable por los demás no tengo. Estoy diagnosticada con “la enfermedad de las mil caras”, esclerosis múltiple, desde el año 2020, pero ya llevaba varios años haciéndome compañía sin tener un nombre concreto.

Como he dicho, no es apreciable, pues no presento problemas de movilidad, pero ello no significa que a cada paso que doy o cada instante que paso sentada, no dejen de acompañarme calambres, hormigueos o dolores nerviosos constantes, molestias que intento tapar con una gran sonrisa.

¿Qué disciplina de montaña practicas y desde cuándo?

Mi pasión por correr comenzó con carreras de obstáculos en el año 2016, pruebas que combinaban el Trail con obstáculos y poco a poco me fui enamorando de la montaña, el paisaje, la tranquilidad, los aromas… todo ello te termina “atrapando”.

Dentro del Trail comencé con distancias cortas hasta poder enfrentarme a alguna media maratón. Ahora mismo tengo la montaña un poco olvidada y más centrada en el asfalto por un reto deportivo que llevé a cabo en agosto de 2022, junto a Pichón Trail Project, corriendo como no, por la esclerosis múltiple, pero ya estoy inscrita en la K21 de Anaga para diciembre, así que podemos decir que volvemos a la montaña con ganas.

Con Pichón Trail Project, una asociación que lucha por mejorar la vida de las personas diagnosticadas con esclerosis múltiple, compito en cualquier disciplina deportiva visibilizando la enfermedad y lo que esta asociación hace para quienes la vida le ha puesto una piedra en el camino.

Entre otros proyectos tenemos el EMJoelette que nos permite competir en carreras de cualquier tipo o simplemente pasear por la montaña con pasajeros con limitaciones de movilidad, gracias a la Joëlette.

¿Un momento o anécdota especial en la montaña?

Mejor que contar una anécdota completa, es hablar de lo despistada que suelo ser con las rutas. Ya me ha ocurrido en varias ocasiones el enfrentarme a dos distancias de una misma prueba deportiva, en el mismo día o días diferentes y en algún punto por el que ya he pasado antes o el día anterior, perderme.

También recuerdo en una media maratón de montaña, en Garachico (Tenerife) a pocos kilómetros de llegar a meta torcerme el tobillo y decir… total otro dolorcillo más, apretar los dientes y terminando como si no hubiera pasado nada.

¿Qué le dirías a otras niñas, jóvenes o mujeres  en situación similar a la tuya con relación a los deportes de montaña?

El deporte y una vida activa te devuelve parte de lo que otras cosas te quitan. Hay que salir, buscar buena compañía y disfrutar de la naturaleza. Siempre hay algo que se puede hacer, no hay límites.

¿Un sueño o deseo que quieras cumplir en el futuro?

Un deseo es el de poder mantenerme activa, desde el punto de vista deportivo, el mayor tiempo posible. Como sueño, me planteo el reto de hacer la ruta “0 4 0” o completar un Iron Man 70.3. Pruebas que no tienen fecha y que afrontaré cuando esté preparada.

¿Un lema o frase que te mueva en la vida?

Hay dos frases que siempre me ayudan a seguir en pie, “rendirse no es una opción” y “siempre hay que intentarlo, y si no sale hoy, volver a intentarlo mañana”.

África Vidina

Corredora de Trail y afectada de esclerosis múltiple.

“Si no lo puedo hacer es porque no he encontrado cómo hacerlo”

¿Quién es Mayte Minaya?

Soy una mujer de 61 años, de profesión Ingeniera de Montes, actualmente jubilada. Una persona muy activa, enamorada de la montaña, a la que le gusta disfrutar de la vida y de los amigos.

Soy presidenta de la asociación “VillaNaturalezaSolidaria” que tiene como objetivo el que las personas con diferentes tipos de diversidad funcional puedan acceder al entorno natural.

¿Qué tipo de discapacidad tienes y desde cuando?

Desde hace 10 años estoy afiliada a la ONCE con muy poco resto visual por enfermedad degenerativa de adulto. Desde hace cuatro años tengo además una enfermedad neurológica, parkinsonismo atípico, que me afecta todo el lado izquierdo con temblor y con pérdida de movilidad.

¿Qué disciplina de montaña practicas y desde cuando?

La montaña ha estado siempre conmigo, practiqué montañismo desde los 18 años hasta que tuve a mis hijos, luego seguí pegada a la montaña por la profesión.

Con la vista pensé que ya no podría seguir, pero gracias al grupo de Montaña de la ONCE y a sus magníficos voluntarios volví a la montaña. He practicado montañismo alpinismo escalada, vías ferratas ….etc.

Ahora tengo más restringida mi actividad, pero lo sigo haciendo dentro de mis posibilidades tanto con la barra direccional que se utiliza para las personas ciegas como con la Silla Joëlette para las personas que tienen problemas de movilidad.

En mis 40 años cerca de la montaña la práctica del deporte para la mujer ha cambiado muchísimo, las botas de montaña de horma de mujer como un logro, así como los problemas que teníamos en las actividades en la montaña de varios días con el tabú de las menstruaciones.

En cuanto a la discapacidad el avance también ha sido bestial, hace 40 años no podías imaginarte a nadie con discapacidad en la montaña y ahora se va normalizando.

Para poder hacer esas actividades las personas con discapacidad necesitamos de los guías y los voluntarios que nos ayuden en nuestra movilidad, para mí son mi principal referente ya que utilizan parte de su poco tiempo libre en acompañarnos para poder conseguir cumbres y retos.

Tengo que hacer mención especial a las personas del grupo de Montaña de la ONCE, el club “Bukaneros Solidarios” y “Corzos Montañeros” a los que pertenezco con todo el orgullo del mundo, y, por supuesto, a nuestra asociación “VillaNaturalezaSolidaria” por el empeño de todos en que las personas con discapacidad puedan estar en el entorno natural.

¿Un momento o anécdota especial en la montaña?

El primer día en la montaña con el grupo de Montaña de la ONCE, volver a la montaña fue brutal.  También las primeras salidas con las Silla Joëlette y con los compañeros de la asociación, inolvidable.

¿Qué le dirías a otras niñas, jóvenes o mujeres en situación similar a la tuya con relación a los deportes de montaña?

Que lo prueben, que lo hagan, que cada día hay más posibilidades para las personas con discapacidad y que tengan un papel activo en ello, no somos usuarios, somos personas.

¿Un sueño o deseo que quieras cumplir en el futuro?

Me gustaría seguir trabajando con la asociación para que las personas con discapacidad puedan disfrutar en la misma situación pues mi sueño es conseguir la inclusión de todas las personas en la vida diaria en igualdad de condiciones.

¿Un lema o frase que te mueva en la vida?

Si no lo puedo hacer es porque no he encontrado cómo hacerlo.

Mayte Minaya

Montañera e Ingeniera de Montes

“Iniciarme en la escalada ha sido una de las elecciones más importantes y gratificantes que he tomado. Es un deporte que ha ayudado en mi bienestar y crecimiento personal”

¿Quién es Andrea Sánchez?

Soy una deportista con discapacidad, además, me dedico a la psicología clínica e investigación. Siempre he sentido la inquietud por descubrir y experimentar, así como ayudar a los demás. El balance entre el deporte y mi profesión me ha permitido alcanzar objetivos inimaginables para mí.

¿Qué tipo de discapacidad tienes y desde cuando?

Presento una discapacidad motora congénita, es decir, desde el nacimiento, que afecta a la motricidad fina y gruesa y se traduce en dificultades en el equilibrio y agilidad.

¿Qué disciplina de montaña practicas y desde cuando?

Hace unos cuantos años (como 6 años aproximadamente) decidí apuntarme a un rocódromo ya que a través de la escalada podía trabajar aspectos de mi discapacidad. Además, es un deporte que me permite disfrutar de la naturaleza y las salidas a la montaña, que es lo que más me gusta hacer. Más tarde, comencé a competir en el 2019, por insistencia de Iván Germán y gracias a las personas que forman el equipo de paraescalada decidí seguir compitiendo y unirme a ellos. En mi caso compito en la categoría de RP1.

¿Un momento o anécdota especial en la montaña?

Un momento especial fue hacer una vía de primera en unas placas que hay en el Escorial. No fue fácil, ya que hubo que encontrar el tipo de roca, inclinación de la vía y condiciones optimas para poder llevarlo a cabo, ya que no todas las vías son factibles de hacer para mí. Además, en mi caso hacer una vía de primera implica un esfuerzo mayor porque requiere de un entrenamiento y buscar los trucos para ganar agilidad en las manos y poder chapar. Me costó unos cuantos años poder realizarlo, pero al final lo conseguí.

¿Qué le dirías a otras niñas, jóvenes o mujeres en situación similar a la tuya con relación a los deportes de montaña?

Iniciarme en la escalada ha sido una de las elecciones más importantes y gratificantes que he tomado. Es un deporte que ha ayudado en mi bienestar y crecimiento personal. Por ello animaría a que se uniesen a uno de estos deportes, que lo probasen y lo pudieran disfrutar tanto como yo lo hago.

¿Un sueño o deseo que quieras cumplir en el futuro?

Me gustaría realizar alguna expedición a un lugar remoto algún día y vivir el proceso de entrenarme para ello e intentar conseguirlo. A nivel de competición me encantaría ganar algún mundial en mi categoría.

¿Un lema o frase que te mueva en la vida?

Persiste e inténtalo hasta conseguirlo.

Andrea Sánchez Aparicio

Psicóloga clínica, investigadora y escaladora con discapacidad

“La primera vez que subí al Gorbea, me abracé a la imagen de la virgen que está en la cima y salieron de mí un montón de emociones”

¿Quién es Begoña Ochagavia?

Mujer que supera los 50 años, con baja visión y que a través de la ceguera, ve la montaña de otra manera.

¿Qué tipo de discapacidad tienes y desde cuándo?

Tengo una discapacidad visual llamada retinosis pigmentaria que es hereditaria (se nace con la enfermedad), progresiva, que avanza a lo largo del tiempo hasta convertirse en ceguera y no tiene ni tratamiento ni cura.

A partir de los 27 años la pérdida de visión se agudizó suponiendo una reducción del campo visual y la pérdida de agudeza hasta tener ahora el 5% de resto visual.

¿Qué disciplina de montaña practicas y desde cuándo?

En el 2016 conocí a Christian Rodríguez (asociación “Ibilki Getxo”) y fue él quien me dio la oportunidad de iniciar mi andadura por las montañas de Euskal Herria, guiada por una barra direccional y dirigida por dos guías para aportarme seguridad.

¿Un momento o anécdota especial en la montaña?

La primera vez que subí al Gorbea, me abracé a la imagen de la virgen que está en la cima y salieron de mí un montón de emociones, lo que me supuso un empoderamiento personal que me dio fuerzas para afrontar todo lo que viniera después.

¿Qué le dirías a otras niñas, jóvenes o mujeres en situación similar a la tuya con relación a los deportes de montaña?

Cualquier persona con discapacidad no está incapacitada, sino que tiene distinta capacidad para hacer cualquier deporte. Sólo se necesita estar adecuadamente equipada y con los guías apropiados. La montaña, afortunadamente, acepta a todas las personas.

¿Un sueño o deseo que quieras cumplir en el futuro?

Mi sueño se cumplió cuando fuimos al monte más alto de Marruecos (Toubkal), pero tal vez Los Pirineos podrían ser mi siguiente objetivo.

¿Un lema o frase que te mueva en la vida?

Considero que la capacidad de adaptación se ha convertido en un lema para mí porque como la enfermedad avanza inevitablemente, debo de adaptarme día a día a las circunstancias.

Begoña Ochagavia Urriz
Montañera con baja visión

“El pasado murió, el futuro es una ilusión, lo único que tienes es el aquí y el ahora”

¿Quién es Yolanda Álvarez Gómez?

Yolanda Álvarez es una mujer de 49 años, muy comprometida con todas las causas sociales (tanto temas de discapacidad, como lucha contra el cáncer, como practicar el voluntariado). Me gusta probarme a mí misma y proponerme retos difíciles para una persona con un 77 % de minusvalía. Un ejemplo de ello, es cuando aprendí a nadar con 22 años y con mucho miedo al agua. Me costó mucho esfuerzo personal, gracias que conté con el apoyo de mi familia y del profesor de natación (Luis Cubo) que no dudaban que lo conseguiría, aunque yo no lo tenía muy claro. Siempre he querido saber más para poder ayudar a los demás. Opté por la carrera de psicología cursada por la UNED y en el 2010 terminé la carrera, aunque en la orla deberían haber estado también mis padres por el apoyo que me prestaron.

Tengo muchas aficiones como leer (libros de psicología o novelas), escuchar música (le pido a Alexa lo que deseo escuchar en cada momento), viajar y salir con mis amistades (paso más tiempo fuera que en casa). Amo la naturaleza y el senderismo en Joëlette se cruzó en mi camino vital. Ahora este tipo de senderismo es una afición más.

Soy una persona muy sociable y bastante alegre, disfruto mucho estando con la gente. Otras de mis pasiones es hacer puzles “cuanto más grandes mejor” (más piezas).

¿Qué tipo de discapacidad tienes y desde cuándo?

Padezco parálisis cerebral (falta de oxígeno al nacer por no hacer una cesárea a tiempo). Mi familia y yo somos grandes luchadores contra la adversidad. Dicha parálisis ha condicionado mucho mi vida y la de mi familia porque me ha afectado a un 77% de mi cuerpo. He pasado por operaciones y rehabilitación.

¿Qué disciplina de montaña practicas y desde cuándo?

Practico senderismo inclusivo desde el 2016 utilizando la silla Joëlette con el “Grupo Senderismo La Dehesa sin barreras” de Mérida, aunque yo vivo en Montijo (una localidad cercana). Una compañera mía de carrera se acordó de mí y le estaré eternamente agradecida. Gracias a esta silla he podido visitar lugares a los que de otra manera no hubiera podido ir (Monfragüe, Cornalvo, Los Pilones, Los Barruecos, Arroyo de la Luz, Camino de Santiago Portugués, etc.). Cuando yo era pequeña y mis compañeros iban de excursión, yo me tenía que quedar en casa. Todas las experiencias de mi vida han conformado la personalidad que tengo hoy en día.

¿Un momento o anécdota especial en la montaña?

La verdad es que he vivido muchos momentos practicando senderismo,
cuando se pone la ruta complicada y se acaba de manera satisfactoria, esos son pequeños subidones. Es muy difícil elegir uno, pero si tuviera que relatar una gesta de mis superhéroes (los pilotos) sería el año pasado la llegada a Santiago de Compostela el 7 de agosto de 2022. Más que nada porque se necesita un buen equipo de personas para poder realizar esta gesta. El camino de Santiago son varias etapas complicadas, nosotros hicimos siete etapas. Si además le añadimos la silla Joëlette, la complicación aumenta considerablemente. Éramos un grupo muy heterogéneo, pero que estaba muy unido. Cuando llegamos a la plaza fue una inmensa alegría con una buena dosis de cansancio y pena porque se deshacía el grupo. Fue una mezcla de sentimientos que no se puede explicar con exactitud.

¿Qué le dirías a otras niñas, jóvenes o mujeres en situación similar a la tuya con relación a los deportes de montaña?

Tener una discapacidad es una situación complicada para cualquier persona, pero quedándote en casa no solucionas nada. Si ellos tienen suerte como yo he tenido y poseen la oportunidad de practicar senderismo inclusivo, les diría que no se lo piensen y que lo practiquen, aparte de conocer otros lugares, podrán conocer a personas buenas que con el tiempo serán nuevas amistades. Además, es tener otra ilusión en la vida teniendo otra actividad más. A mí me ha cambiado la vida, estar en contacto con la naturaleza te da vida aunque no puedas caminar. Aunque tengamos dificultades eso no es impedimento para ser feliz. Puede que la vida no te haya dado todas las piezas del puzle, pero tienes las suficientes para ser feliz agradeciendo los pequeños detalles.

¿Un sueño o deseo que quieras cumplir en el futuro?

Me encantaría subir al Teide, aunque lo veo algo realmente complicado, no lo descarto del todo. Lo mismo me ocurrió con el camino de Santiago y al final lo hicimos. Ya no diré que es algo imposible. La vida te puede sorprender para bien o para mal. Últimamente me estoy llevando gratas sorpresas. Si se cumple estaré preparada para afrontar una nueva aventura con la mejor de las sonrisas. Pero si no fuese posible, sería que el destino no quiere que vaya a ese lugar. Tal vez me ofrezca otro objetivo que no esté planeado y me vuelva a sorprender de nuevo. Mejor será que deje a la vida que me muestre el camino. Mi sueño se cumplió cuando fuimos al monte más alto de Marruecos (Toubkal), pero tal vez Los Pirineos podrían ser mi siguiente objetivo.

¿Un lema o frase que te mueva en la vida?

Quizá varias: “Si se quiere se puede”. “Intenta disfrutar el momento sin hacer daño a nadie”. “El pasado murió, el futuro es una ilusión, lo único que tienes es el aquí y el ahora”. “Los límites te los pones tú”.

Yolanda Álvarez Gómez

Montañera y “Deportista contra viento y marea”

@yolipsicologa

“Si crees que no puedes, entrénalo. Si tienes miedo hazlo con miedo. Suéñalo, prepárate e inténtalo”

¿Quién es Beatriz Gándara Carnero?

Gallega de 43 años. Trabajo en el sector de lo social en ALENTO asociación Daño Cerebral. Desde el 2023 Soy Presidenta del Grupo de Montaña Alud. Escaladora y apasionada con lo que hago.

¿Qué tipo de discapacidad tienes y desde cuándo?

Tengo una Hemiparesia en la parte izquierda de mi cuerpo, secuela de un ictus que sufrí con 38 años.

¿Qué disciplina de montaña practicas y desde cuándo?

Practico escalada. En 2018 comencé un curso de iniciación a la escalada, lo tuve que dejar tras el ictus y quise hacer partícipe a la escalada en mi recuperación y me volví a anotar al curso de iniciación en el 2019. Participé en el curso de escalada de forma inclusiva, de ese no querer parar y de querer mejorar descubrí el deporte adaptado para acabar llegando a competir en Paraescalada. Sigo compitiendo y en agosto de 2023 participé en el Mundial de Paraescalada.

¿Un momento o anécdota especial en la montaña?

Quise hacer un proyecto de escalada de vías de varios largos, algo que en su momento veía como un imposible. Conté con Joel, Técnico de Escalada para preparar el Proyecto. Estuvimos 6 meses entrenando en roca de forma intensiva, simulando situaciones, haciendo repeticiones de vías de varios largos para poder simular estar 4-5 horas escalando y poder ver como respondía mi cuerpo a la fatiga, entrenando la sensación de altura y la técnica para hacer una escalada continua y a buen ritmo. En abril de 2022 subimos al Peñón de Ifach ( 250mt) fue Increíble. Pero si tengo que recordar momentos especiales me quedo con los 6 meses anteriores de preparación, de agujetas y de ir viendo paso a paso como podía construir el lograrlo.

¿Qué le dirías a otras niñas, jóvenes o mujeres en situación similar a la tuya con relación a los deportes de montaña?

Si crees que no puedes entrénalo. Si tienes miedo hazlo con miedo. Suéñalo, prepárate e inténtalo.En toda mi recuperación vi imposibles que poco a poco se fueron convirtiendo en realidades. Pase por volver a aprender a caminar, volver a correr, volver a escalar. La felicidad que me aporta volver a escalar en roca, la siento cada día que vuelvo a subir. Sentir lo que me cuesta, los miedos a perder el equilibrio, a que me falle la pierna y la mano solo se recompensa cuando lo intento y no quiero parar de intentarlo.

¿Un sueño o deseo que quieras cumplir en el futuro?

Volver a preparar un proyecto de escalada, quizás en Dolomitas o en Yosemite… el destino no importa.

¿Un lema o frase que te mueva en la vida?

Somos un 20% lo que nos pasa, pero sobre todo somos un 80% el cómo decidimos superarlo.

Beatriz Gándara Carnero
Deportista de Paraescalada

@beixbeix

“Me alimento del aire que me da en la cara”

¿Quién es Laura Rodríguez Martín?

Aunque nací hace 50 años en Madrid, me crie en un pueblo de las montañas de Asturias hasta los 10 años. Creo que el contacto tan directo con la naturaleza ha hecho que habite siempre en mí. Y es ese contacto lo que disfruto en Cuenca desde hace más de 2 décadas.

Estudié Ingeniería Técnica de Telecomunicaciones y profesionalmente siempre he estado ligada a la tecnología. Mi tiempo libre lo compagino disfrutando de la fotografía de naturaleza y ahora concretamente de aves. El pajareo es la suma de muchas diversiones y características, estar al aire libre, observar con detalle, tener paciencia, perseguir, perseverar, aprender. Tengo varias maestras para eso.

Me suele acompañar algo de música y una perspectiva feminista que me ayuda a entender muchas cosas que pasan en el mundo que me rodea.

¿Qué tipo de discapacidad tienes y desde cuándo?

Hace 14 años tuve un accidente de coche volviendo de Gredos. Estábamos buscando rutas de bastante desnivel para prepararnos para el Tour del Mont Blanc, así que aprovechamos la magnífica vertiente sur. En el accidente me rompí varios huesos, sobre todo en las piernas. Tuve varias operaciones y me quedó una dismetría, varios clavos y cicatrices. Tengo bastante limitada la movilidad de varias articulaciones y algunas parestesias. Nada es vital, pero todo dificulta. Mi capacidad de movimiento mejoró bastante cuando uno de mis hermanos, que es guía de montaña, encontró un zapatero que hace maravillas en las botas, y me permite caminar con bastante normalidad. Pero lo que más me ayudó a mejorar fue la compañía de toda la gente que ha tenido la paciencia de acompañarme mientras volvía a coger ritmo. Esa es la clave.

¿Qué disciplina de montaña practicas y desde cuándo?

Lo que siempre he hecho ha sido caminar por el monte. Me encanta estar en la naturaleza, donde sea. Pero, si es posible, cuanto más alto y remoto mejor. Si sólo tengo la oportunidad de pasear detrás de mi casa, lo disfruto, pero siempre he tenido el deseo de ir un poco más lejos, un poco más alto.

También disfruto enormemente de la bicicleta de montaña. Me gusta tanto el esfuerzo de subir como la adrenalina de bajar. Creo que es lo más divertido que se puede hacer en el mundo.

Más recientemente he hecho mis primeras incursiones en la escalada, aunque por ahora no he conseguido tener una continuidad que me permita evolucionar. Ese es mi próximo reto.

¿Un momento o anécdota especial en la montaña?

Llevo ya tres veces que juro que no me volveré a poner unos crampones en la vida. Colocar el crampón sobre el alza hace que parezca una drag queen (no sé cómo ellas se apañan), y dificulta bastante la progresión. He roto mi juramento dos veces, con suerte este invierno será la tercera…

¿Qué le dirías a otras niñas, jóvenes o mujeres en situación similar a la tuya con relación a los deportes de montaña?

Nada es impedimento para hacer algo en montaña. Aquello que nos haga disfrutar al nivel que sea posible. No hay que medirse con nadie, solamente con la versión de una misma el día anterior e ir mejorando paso a paso. Encontrar el equilibrio entre las propias capacidades y la ilusión de mejorar. Hay mil retos que pueden cumplirse, los que cada una invente.

¿Un sueño o deseo que quieras cumplir en el futuro?

Me gustaría escalar el Picu Urriellu. Ahora mismo es ciencia ficción para mí, pero si me empeño y tengo la suerte de disfrutar de la compañía adecuada, será posible.

¿Un lema o frase que te mueva en la vida?

A las personas les sienta fatal estar encerradas. Yo me alimento del aire que me da en la cara.

Laura Rodríguez Martín
Montañera y Pajarera

“Toda una vida luchando contra mi propio cuerpo y mente… Agradecer, resistir, insistir, persistir y nunca desistir… Somos lo que pensamos”

¿Quién es María Ciudad Romero?

Soy una mujer aragonesa con mucha resiliencia, de 47 años y madre de dos niños de 17 y 22 años. Conviviendo los tres solos en casa… pero siempre teniendo cerca a mis padres para todo…. Soy luchadora, muy familiar, muy de mis amigos, sensible, optimista, risueña, intento estar siempre alegre, siempre digo que me obligo a ser feliz… Vamos, que cuando me propongo algo si sé que es factible voy hasta al final y a por todas; me gustan los retos y saber hasta dónde soy capaz de llegar en todos los sentidos…. siempre con cabeza.

Os cuento también que soy ganadora de dos premios a nivel nacional por mi superación personal y cómo afronto y gestiono mis problemas y retos en la montaña, un reconocimiento que valoro mucho y me da aún más fuerza para seguir adelante con todo.

¿Qué tipo de discapacidad tienes y desde cuándo?

Me detectaron con 15 años fibromialgia y enfermedades reumáticas, degenerativas, digestivas, autoinmunes, todas ellas crónicas. LLevo 8 clavos en la tibia , peroné y tobillo , una meralgia parestésica, radiculopatía, lumbalgias crónicas, protusiones discales en toda la columna, problemas de laringe y faringe que hacen que no pueda respirar bien, recientemente he sido operada de la garganta y también llevo unas 4 o 5 operaciones del aparato digestivo, reproductor; actualmente llevo un tubo que pasa por la zona anovaginal y perineo… no me importa contar algunas de mis dolencias, llevo todo con normalidad y nos puede pasar a cualquiera, no me escondo. No sigo hablando más de mis enfermedades, dolencias y hándicaps de los que padece mi cuerpo y mi mente… lo he resumido un poco. Bueno, pues todo esto no ha impedido ni va impedir el que siga haciendo montaña y queriendo tener una mejor calidad de vida, me cuesta algo más, bastante más que a una persona que no padece nada, que esté fuerte y no lleve en su cuerpo cosas externas como yo, que tengo que apañarme y cuidarme para poder andar simplemente por la calle, para que no me duela o irrite o mil historias…pero he trabajado mi cuerpo y mi mente desde muy pequeña para poder seguir luchando cada día y estar fuerte para ir a la montaña que es lo que me da la vida; quitar miedos para poder avanzar con todo en general, tener ilusiones, tener una actitud positiva, saber gestionar tus días malos y los días buenos, no frustrarme por nada… he aprendido con los años a desaprender lo que mi mente guardaba porque creía que era bueno para mí, pero a base de vivencias buenas y malas y tantos años enferma he aprendido a trabajar la mente y meter en mi cabeza otro aprendizaje. Vamos que en mi mente mando yo, no ella. Quitar miedos e ir probando hasta que algo te funciona como tú quieres… sigo aprendiendo siempre y agradeciendo. Tener mi conciencia tranquila también es otro punto positivo para poder avanzar y centrarme en mis objetivos, que son que mis padres me vean bien, porque ellos sufrieron mucho conmigo de pequeña a causa de las enfermedades y en mis hijos sacarlos adelante y que me vean también fuerte para poder llevar todo en buenas condiciones. Mis padres y mis hijos son mi motor de esta lucha, aparte de mi persona. Soy yo la primera que me tengo que cuidar, quererme y valorarme, tener disciplina, esfuerzo, constancia, paciencia y un sin fin de actitudes que no quiero dejar de tener y ponerlas siempre en práctica en todos los ámbitos de mi vida.

¿Qué disciplina de montaña practicas y desde cuándo?

Suelo hacer alpinismo, montañismo, senderismo, barrancos, ferratas, según el día, la gente, mi propósito y mi cuerpo. La última cima que acabo de hacer es el Toubkal 4.168 m la cima más alta de África del norte. También tengo unos cuantos tres miles hechos, algunos como el Posets 3.370, el Monte Perdido 3.355 m, la Circular a los Infiernos 3.085, 3.082, 3.076, el Taillon 3.145 desde Bujaruelo, el Garmo Negro 3.065, los Arnales 3.050, la Robiñera 3.002, Punta de las Escaleras 3.030… y más cimas no menos importantes como el Puigmal, Peña Telera, Bastimens, Brecha de Rolando, Pico Brazatos, Pico Bcias, Pedraforca, Pico Pecico, Peña Montañesa, Peña Sabocos, Peña Roya, Peña Blanca… y un sin fin de cimas, ibones, barrancos, ferratas y rutas que he hecho y quiero seguir haciendo, dando visibilidad con la bandera que porto donde salen todas las enfermedades que padezco y la foto de mis hijos y mis padres. Mi próximo reto va a ser sacar esa bandera en el campo base del Everest a 5.365 metros, este año a finales, si mi salud y la suerte me acompaña allí que voy…

¿Un momento o anécdota especial en la montaña?

Todos son especiales y cada uno diferente, pero cuando ha venido gente que no me conoce a la montaña y me ven sacar la bandera, todos preguntan si doy visibilidad a enfermedades que padece mi madre… y les digo que no, que soy yo la que las padece…entonces allí… se quedan con la boca abierta y eso me gusta…jajaja, que no se me note que padezco enfermedades…

¿Qué le dirías a otras niñas, jóvenes o mujeres en situación similar a la tuya con relación a los deportes de montaña?

Les contaría el bien que ha hecho en mí la montaña, a nivel psicológico y físico, que la salud es lo primero, que somos lo que pensamos, que hay que moverse, sea mucho o poco, pero hay que hacer ejercicio y si es en la montaña aún mejor… la naturaleza lo tiene todo y de allí se puede aprender a ser fuerte mentalmente y el cuerpo también lo agradece. Para mí, es el deporte más completo. Les diría también que se quiten miedos y actúen, que es una manera muy buena de avanzar en salud y como persona.

¿Un sueño o deseo que quieras cumplir en el futuro?

Me gustaría ver a mis hijos felices, con salud y yo poder estar allí con ellos, con salud también e ir juntos a la montaña más veces. Simplemente salud.

¿Un lema o frase que te mueva en la vida?

«A la cima no se sube superando a los demás, sino superándose a uno mismo».

María Ciudad Romero (montañera y madre)

#montañeraconfibromialgia y con enfermedades crónicas varias, dando visibilidad a todas enfermedades que padezco en:

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“¡Lo que acelere tu corazón y lo calme al mismo tiempo, ahí es!”

¿Quién es Vanesa Almeida Querejazu?

Soy una mujer deportista, apasionada y muy perseverante. Nací en Vitoria-Gasteiz, y he practicado deporte desde que tengo recuerdos.

Los primeros son con mi familia en la nieve. Mi padre realizó el servicio militar en Jaca, capital del Pirineo Aragonés, donde aprendió a esquiar. Desde entonces, pasábamos todos los inviernos en Formigal esquiando. A mí padre le gustaba esquiar la cara Norte del Pico Tres Hombres, Pico más alto de la estación, a primera hora cuando más helada estaba.

A los tres años, fue la primera vez que descendí esa pala, puede parecer un poco inconsciente pero nunca dudé que no fuese capaz, nunca me arrugué. Esquiábamos hasta que cerraba la estación, yo siendo una niña pequeña esquiaba muchas veces hasta el fallo, hasta que ya no podía tenerme en pie, y me tenían que ayudar los pisteros a descender. Fueron inviernos muy duros física y mentalmente. Ahí seguramente comenzó a forjarse mi carácter y para la vida que me iba a venir, fue el mejor campo de entrenamiento.

A los 9 años, una amiga me invitó a navegar en el Embalse de Ullibarri de Gamboa, acepté y por primera vez en mi vida me subí en un barco. Lo que sentí fue lo más parecido a que me atravesase un rayo. Lo más parecido a enamorarse, es un sentimiento inconfundible. Lo dejé todo, en ese momento me encontraba dentro de un Equipo de Esquí de Competición de niños en Formigal, hacía algo de natación y atletismo. Mis padres al verme con tal determinación, apostaron por esta pasión incipiente. Me centré en navegar cada fin de semana, fue tanto lo que me centré que con 14 años gané mi primer Campeonato de España. Y después vinieron otros dos Campeonatos de España y gané un Campeonato del Mundo y realicé la Preparación Olímpica de Sídney 2000. Por lo que el Consejo Superior de Deportes me concedió la Medalla al Mérito Deportivo.

Retirada de la competición, me centré unos años en terminar mis estudios universitarios. Finalicé Magisterio Especialidad Educación Física, Grado en Educación Primaria y Grado en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte.

Años más tarde, descubrí la Vela Adaptada y como ya me pasó con la vela en la niñez, nuevamente un rayo atravesaba mi cuerpo. En ese momento, dirigía un Club Náutico con mucha proyección, no me importó, liquidé con el Club y busqué un sitio en España donde especializarme en Vela Adaptada. No encontré nada y al ver que los países anglosajones nos llevaban años luz, me fui a Nueva Zelanda 3 meses de formación. Cuando regresé, volví donde lo había dejado, me seleccionaron como Jefa de Expedición y Entrenadora del Equipo Paralímpico Español de Vela en Londres 2012, donde conseguimos nuestro primer diploma para España. Con mi Equipo formado por Carolina López y Fernando Álvarez Ortiz de Urbina, hicimos historia en Londres 2012 y vivimos nuestro sueño.

Decidí retirarme en la cresta de la ola y dedicarme a vivir otra vida porque el formato olímpico y paralímpico es realmente exigente, requiere dedicación exclusiva y sacrificarlo todo. Quería ser madre y no quería esperar, nacieron mis hijos, Aria y Alec. A pesar de los éxitos deportivos, mi mejor regata, mi mayor éxito son mis dos hijos.

¿Qué te ha llevado a realizar montañismo?

A lo largo de mi vida, el montañismo ha estado presente en varias etapas, no sólo en la niñez. He escalado mucho en rocódromos, en roca y hielo. He practicado mucha Espeleología, es fascinante explorar cuevas.

Pero fue en el año 2021 cuando me apunté a un curso de Esquí de Montaña de la Federación Cántabra de Montaña y Escalada. Y descubrí la montaña invernal en Picos de Europa. Ese fin de semana, fue como si hubiera “inventado la pólvora”, subí Torreblanca, uno de los picos más altos del Macizo Central de Picos de Europa con esquís; descender esas palas y ver esos paisajes, fue único. Un nuevo rayo llegaba a mi vida. Sabía perfectamente lo que significaba y estaba expectante de ver donde me llevaba.

Y llega un momento en la vida que una tiene que decidir que clase de ser humano quiere ser, ordinario o extraordinario, yo no he tenido opción. Justo en el 2021, me detectaron un Autismo de Alto Funcionamiento, soy un Asperger de Altas Capacidades. Mi vida da un vuelco de 180 grados. Siempre he sabido que algo me pasaba porque he pasado fases fuertes en mi vida y con ello, mucho sufrimiento. Nunca me he rendido y he soñado grande. Sabiendo lo que me pasa, identificando los síntomas, mi calidad de vida mejora y me hace ser mejor deportista.

¿Por qué haces público tu autismo?

Lo hago público en un acto de aceptación plena porque ya no tengo miedo y porque sé que este gesto va a ayudar a muchas personas.

Quiero dar visibilidad a esta condición, hablando de ella con total naturalidad, para así normalizar el Autismo. Es una afección en la que se sufre mucho, yo soy un Autismo leve y en evolución, tengo la capacidad de cambiar, voy limando mis “aristas” para así tener una vida cada vez mejor y más integrada.
Pero hay casos, realmente graves dentro del Espectro, que ni siquiera pueden comunicarse, que están sufriendo continuamente, ellos y sus familias.

Quiero que la sociedad sepa esta situación y que no se olvide de ellos. No se sabe siquiera la causa de por qué sufrimos nuestros Autismos, si nacimos así o lo hemos desarrollado. Existen muchos estudios científicos, pero no hay nada concluyente. A mí sí que me gustaría saber, ¿por qué?

¿Un momento o anécdota especial en la montaña?

Sin duda, hacer vivac en el Macizo Central de Picos de Europa. Es una de las experiencias más hermosas que he vivido en mi vida.

¿Qué le dirías a otras personas con discapacidad, en situación similar a la tuya y que deseen comenzar la práctica de deportes de montaña?

Este mensaje va dirigido a personas con discapacidad, al mundo del deporte y/o competición y a la sociedad en general, os animo a practicar deportes de montaña. Me he preguntado en muchas ocasiones por qué escalo, asciendo o esquío montañas, no hallaba la razón, pero me obligué a pensarlo. ¿Qué encuentro en ella que no encuentro en otro sitio? ¿Por qué me hace tan feliz? En la montaña los deseos y necesidades son simples, comer, beber, andar, escalar… se vive el momento presente y ese cambio de perspectiva, te hace ser más consciente de las cosas importantes para ti.

Estamos acostumbrados a mirar donde vamos a pisar, en vez de fijarnos en nuestras propias pisadas. En la montaña entro en un estado de conciencia en el que llego a estar totalmente absorbida por lo que estoy haciendo, hasta alcanzar la exclusión de todo otro pensamiento o emoción.

Estoy ante una experiencia armoniosa donde mi mente y mi cuerpo trabajan juntos sin esfuerzo, dejándome la sensación de que algo especial ha ocurrido. Esto me transporta de experiencias ordinarias a experiencias extraordinarias y es en esos momentos cuando me siento verdaderamente viva.

¿Un sueño o deseo que quieras cumplir en el futuro?

Sueño con escalar una de las montañas más altas del mundo, un ocho mil.

Cuéntanos el proyecto en el que te encuentras embarcada y el planteamiento.

El objetivo de mi proyecto es escalar un ochomil sin oxígeno suplementario en septiembre/octubre de 2025 formando cordada con el alpinista Juan Vallejo.

Como es un objetivo serio y nada sencillo, al venir de la Alta Competición, he elegido un Equipo Técnico, acorde al reto para que me asesore durante toda la planificación. Es algo muy innovador, mezclando deporte de élite y ciencia.

Mi Equipo Técnico está formado por:

– Juan Vallejo, Juanjo San Sebastián y Feri Arriola (Tutores de montaña)

– José Vicente Cabas (Coach Deportivo y Entrenador Mental)

– Dr. Aritz Urdampilleta (Doctor en Medicina y Fisiología del Deporte, especialista en Entrenamientos en Altitud y Nutrición)

– Dr. Enrique Roche (Catedrático e Investigador en Nutrición Deportiva de la Universidad Miguel Hernández de Elche), formando equipo con Dr. Néstor Vicente Salar y Dra. Nieves Blasco.

En este momento me encuentro liderando dos investigaciones científicas: una sobre Fisiología del Deporte y Altitud y otra sobre Nutrición Deportiva.

Lo más importante en este proyecto es el viaje. Mi objetivo es disfrutar del camino, de la compañía y si conseguimos la cima, será la guinda.

¿Un lema o frase que te mueva en la vida?

«Sueña grande, ningún soñador es pequeño».

Vanesa Almeida Querejazu

Esquiadora y alpinista con autismo 

Instagram: @valmeida8000

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