Mujeres abriendo huella

Los deportes de montaña nos muestran aquí su cara más amable con mujeres que, atravesando distintos procesos de salud, los han empleado para mejorar su calidad de vida.

Alpinista, escaladora, escritora, exploradora… pionera en un mundo donde la invisibilidad de la mujer era su realidad.

Entrevistar a Chus Lago aparte de ser un honor, es un momento enriquecedor para quienes amamos las montañas y el medio natural, ya que es capaz de transportarte a ese mundo a través de su pasión.

Se muestra tal como es, sencilla, humilde, enérgica y dulce a la vez, transmite fuerza, valentía y libertad… ¡Gran mujer… y gran referente!

Su palmarés es todo un referente a tener en cuenta:

Primera mujer española en conseguir alcanzar la cumbre del Everest sin emplear oxígeno. Esta cima no fue reconocida “sin oxígeno” por el hecho de utilizarlo en el en el descenso durante unas dos horas y media.

Primera en obtener el título de “Leopardo de las Nieves” que supone coronar los cinco picos más altos de las ex Repúblicas Soviéticas, en la cordillera del Pamir y Tien Shanse: Pico Lenin, Khan Tengri, Pobeda, Korjenevskaïa y Somoni (antiguo pico Comunismo).

Múltiples expediciones a la Cordillera blanca del Perú, Kenia, Andes bolivianos e Himalaya con ascensos tales como: Pisco, Tocliaraju, Ranrapalca, nueva ruta cara oeste South Ishinca, Chopicalqui, Point Lenana, Monte Kenia. Ascensiones en las zonas de escalada de Lukenya, Embarribal, Kitchambo, Ndeiya e HellsGate, Nevado Illimani, Gran Condoriri, Huayna Potosí, Cho Oyu e intentos varios al Annapurna y el Everest.

En 2009 se convirtió en la primera persona española en alcanzar el Polo Sur en solitario a través de la Antártida, tras 59 días de travesía. Esta expedición quedo reflejada en el documental titulado “Sola ante el hielo” que obtuvo cinco nominaciones a los Premios Goya en 2010.

Pero anterior a esa aventura, realizó una travesía de 700 km sobre esquíes en Groenlandia acompañada del también vigués Juan Martínez, realizándola en sentido contrario, sin cometas y con el viento en contra.

Chus Lago fue la ideóloga y capitana del proyecto “Compromiso con la Tierra”, un reto deportivo para concienciar sobre el deshielo y mostrar la fragilidad de las regiones polares. El objetivo consistía en completar 1.500 km de travesía sobre hielo en distintas regiones del mundo. El equipo formado sólo por mujeres, asumió el reto de concienciar a la sociedad sobre el papel de la mujer en el deporte, mostrando la importancia del liderazgo femenino (tres expediciones: 2016, 2017 y 2019)

Entre sus publicaciones:

√ Everest, fuera de la tierra.

√ Una mujer en la cumbre.

√ Fata y Pengba en el Machapuchare.

√ Estiramientos con Chus Lago.

√ Sobre huellas de gigantes.

√ El espejo de hielo.

 

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De la experiencia de correr ultras Silvia ha sacado personas que se han convertido en verdaderos amigos

Estas amistades se han forjado en el sufrimiento de las carreras de larga distancia y por ello son amigos para siempre.

Conocemos a Silvia, sobre todo, por su espectacular palmarés en carreras de larga distancia. Una de las carreras más famosos del mundo en esta disciplina es la “Tor des Geants” que se celebra en el Valle de Aosta cada septiembre desde el 2010. Esta carrera recorre 350 kilómetros que discurren por los Alpes italianos, franceses y suizos y cuenta con más de 24.000 metros de desnivel acumulado.

Silvia ha corrido esta mítica prueba 5 veces. Tiene el honor de haber sido en los últimos tres años campeona en la categoría femenina, además de haber establecido en el 2019 un nuevo récord al bajar el tiempo a 85 horas y 23 minutos y quedar sexta en la clasificación general. El último año además ha quedado en un más que meritorio decimotercer puesto en la clasificación absoluta.

La corredora vasca nació en 1976 en Abadiño, un pequeño pueblo de Vizcaya, enclavado en el Parque Natural de Urkiola. Es por e este bello paraje montañoso por donde transcurren habitualmente sus entrenamientos.

Silvia era alpinista y montañera antes que corredora y comenzó su carrera de ultra de manera casual, quiso probar entrenando junto a un familiar, cuando sus hijos eran pequeños. Se fue animando viendo que se le daba muy bien y con 36 años hizo su primera gran carrera “Hiru Handiak” (Los Tres Grandes: Gorbea, Anboto, Aizkorri), una mítica carrera de más de 100 kilómetros que se celebra en la Comunidad Autónoma Vasca. Y es que Silvia, nos dice que en las carreras largas se siente más cómoda que en las de corta distancia.

Silvia combina a la perfección su vida de madre, trabajadora a tiempo completo, entrenamientos y competiciones. Según comenta ella, su familia es un equipo donde las aficiones de todos tienen cabida, pero además le apoyan incondicionalmente. Su marido es una pieza fundamental para estas competiciones, que, junto con el entrenador, es quien le acompaña para darle el soporte necesario.

El mundo de las carreras por montaña ha evolucionado desde que ella empezó. No sólo porque cada vez hay más mujeres corriendo, sino porque las mujeres son requeridas para estos eventos que ya no se conciben sin equipos femeninos. Las marcas están adaptándose a esta circunstancia y por ello sacan colecciones nuevas para hombres y mujeres, mejorando la calidad y la técnica de la ropa deportiva cada vez más. Ella recuerda una anécdota de cuando comenzó en la que en una competición le regalaron un par de zapatillas, estas eran tan grandes que tuvo que ir a cambiarlas. Al llegar a la tienda comprobó que no había ese calzado en su número.

El mundo de la ultramaratón es un lugar donde Silvia se siente a gusto y no le parece que haya diferencias entre hombres y mujeres. Aunque a veces durante las carreras percibe que hay algunos hombres a los que no les agrada demasiado que una mujer les adelante y no se lo ponen fácil.

La recomendación de Silvia para las corredoras que empiezan ahora es que salgan a correr sin miedo, por el monte, o que salgan en grupo, si lo prefieren. Pero, sobre todo, que disfruten mucho, aunque no se presenten a competiciones.

De la experiencia de correr las ultras Silvia ha sacado personas que se han convertido en verdaderos amigos. Estas amistades se han forjado en el sufrimiento de las carreras de larga distancia y por ello son amigos para siempre.

Deseamos a Silvia, esta mujer menuda, pero gigante, que siga disfrutando con sus carreras, logrando sus retos y haciéndonos disfrutar a todo su público.

 

Escuchar la entrevista de  Silvia Trigueros en IVOOX

De la adversidad se sale con muchísimo esfuerzo, es cierto, pero también es necesario tener suerte.

Referente Mujer y Montaña en Centenario FEDME: Marta Peche Salinero

Hablar de Marta Peche es hablar de un gran deporte: la escalada.

Nacida en Vitoria y educadora social, mujer de gran humildad e inmensa capacidad de superación. Siempre fue amante de los deportes como practicante y profesionalmente, pero la fatalidad le truncó su sueño. Un accidente le provocó una lesión medular, rompiéndose la C5 (cervical 5) la cual tuvo que ser reemplazada por una prótesis que une la C4 con la C6. En ese momento quedo tetrapléjica.

Rehabilitación tras rehabilitación fue recuperándose gracias a ser una lesión incompleta y conservaba una mínima señal de la médula no dañada. Para ella, cada día es un comienzo, ya que el cuerpo no responde en su totalidad y debe trabajarlo constantemente.

Sus brazos y manos fueron los miembros que más tiempo tardaron en lograr movimiento, de ahí que aun yendo en silla de ruedas no podía ser autónoma.

En esta entrevista nos narra todo lo vivido y sentido desde ese minuto cero que le cambió por completo su vida. Sentimientos de pérdida, de incomprensión por el desconocimiento de su situación, psicológicamente resquebrajada…

Su fuerza, su coraje y la disciplina deportiva en su ADN fue el impulso que la hizo luchar con valentía. Superó frases como “tú no vas a volver a moverte de una cama” que, en vez de hundirla, suponían un revulsivo para empecinarse aún con más empeño, pero no falto de sufrimiento.

Cuando por fin logró controlar su cuerpo buscó una nueva actividad deportiva y encontró la escalada. Al principio pensó que no era precisamente la ideal ni la más sencilla para ella. Aun así, la probó… y hoy en día posee un gran palmarés deportivo, y forma parte de equipo nacional de Paraescalada.

Medallas de bronce en el Campeonato del Mundo 2021 de Moscú, en la Copa del Mundo de Innsbruk y en la Copa del Mundo de Briançon. Bronces que a ella le saben a oro por el significado de superación que conllevan.

En unos días tiene nuevamente una competición importante, en la que le deseamos el mayor de los éxitos. Pero especialmente queremos que disfrute el simple hecho de estar viva, porque ha conseguido ser un gran referente para muchas personas que como ella batallan día a día con esta u otra patología.

“La vida es muy corta, más corta de lo que pensamos. En mi vida he tenido momentos de éxito, otros más abajo, en el agujero más oscuro. Pero todos me han enseñado que esa vida hay que vivirla intensamente”.

El currículum de Edurne es de sobra conocido dentro y fuera del mundo de la montaña y de nuestras fronteras y nos asombra cada vez que lo leemos; no obstante, buscamos a la mujer, su interior…

“Mi vida es una historia de superación personal y profesional en la que he comprendido lo que de verdad significan la valentía, la motivación y el inconformismo”, así declaró en una de tantas entrevistas que ha realizado.

Y así lo hemos comprobado en este podcast, con el que ha querido aportar su granito a nuestra área de mujer y montaña de FEDME en la celebración de nuestro Centenario.

Alpinista de las de verdad, de las que están impregnadas del arrojo y la osadía necesaria para alcanzar sus objetivos. Montañera que valora la vida, conocedora de la pérdida y ejemplo de resiliencia. Es una gema tierna y sólida.

Edurne comprende el sentido de la motivación pues ella misma, su vida, hazañas y caídas son sinónimo de la huella necesaria para quienes necesitan ejemplos para seguir.


Ivoox: https://go.ivoox.com/rf/88291399

SPOTIFY: https://open.spotify.com/show/4iTN29hTx5ON4C1lKDG0OT

ANCHOR: https://anchor.fm/fedme/episodes/Entrevista-EDURNE-PASABAN-e1jp43p

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La felicidad te la da el esfuerzo. Creo en el esfuerzo, la honestidad, en no exagerar y en ser un poco más humilde.

Hablar con Araceli Segarra es un soplo de aire fresco, irradia sensibilidad e inteligencia a partes iguales y desmonta mitos en cada una de sus afirmaciones.

Esta ilerdense comenzó muy pronto en el mundo de la montaña, con 15 años se inició en la espeleología, y no ha parado nunca, en la actualidad sigue abriendo vías y conquistando rocas.

Polifacética donde las haya destaca en su faceta de escritora e ilustradora. Su primer libro: «Ni tan alto, Ni tan difícil», está dirigido al mundo empresarial, deportivo y de crecimiento personal. Acaba de publicar su último cuento ilustrado «Tina en el Mont Blanc», finalizando así la serie de Las 7 cumbres.

Siempre atenta y despierta, su personalidad apasionada no deja indiferente a nadie.

En la FEDME estamos de aniversario, son ya 100 años los que cumple esta federación. También han pasado 25 años desde que Araceli ascendió al techo del Planeta Tierra, parece un bonito modo de unir celebraciones.

“Yo quiero seguir haciendo mis sueños realidad, y mostrarles a mis dos hijas que somos capaces de todo lo que nos propongamos”

¿Quién es Roser Giralt Isern?

Soy Roser Giralt Isern, nacida en Barcelona en 1984, criada en Tarragona desde 1992 y actualmente habitante de un pequeño pueblo de la sierra madrileña, Mataelpino desde 2007. De profesión arquitecta efímera pero de vocación maestra costurera. Cofundadora de Planeta Dots, un proyecto de costura sostenible dentro de una caravana, que me tiene el corazón robado. Soy madre de dos criaturas, Lluna y Dhana de 8 y 12 años y pareja de un escalador mucho más fanático que yo, Talo Martín. Me considero una mujer positiva, luchadora y que siempre que puedo, le sonrío a la vida. Amante de la escalada en adherencia como la que encontramos en el Parque Nacional de La Pedriza, «el patio de mi casa».

Has hecho historia, háblanos un poco de eso.
Este año he tenido la suerte de cumplir mis 39 años de experiencias y de regalo, me vinieron muchas cosas, entre ellas la necesidad de tener tiempo para mí y para la afición que comparto con mi pareja. La escalada, después de mi maternidad y mis emprendimientos laborales, había pasado a un segundo plano estos años atrás, escalando sólo algún fin de semana y en periodos vacacionales. Eso me mantenía presente en la disciplina, pero alejada de superar mis anteriores logros. Así que empecé el año como mucha gente hace, marcando buenos propósitos y queriendo ser capaz de compatibilizar mi vida laboral y familiar con mi ocio deportivo.

Con mi pareja propusimos un viaje fanático de verano a Madagascar, para escalar durante todo un mes seguido. La excusa perfecta para coger la cuerda y ponerme las pilas, así que, con la intención de preparar cabeza y cuerpo, me puse manos a la obra para reservar tiempo semanal para ese propósito.

Desde el 15 de enero empezamos a salir a La Pedriza para escalar vías y un día en Risco de La Peseta surgió el flechazo.

Después de haber estado probando una vía de 8b, mi pareja me ofreció probar una última vía antes de ir a recoger a nuestras hijas al cole. Estaba al lado y tenía la cuerda ya montada y lista para que la probara en tope rope (con la cuerda pasada por arriba), así que me metí. Ese primer intento se me dio muy bien y conseguí escalarla entera, parando en una ocasión para descansar pies.

Bajé enamorada de esa vía sin saber su grado ni su historia y fue entonces cuando mi pareja me sonrió y me confesó que era una vía más difícil que la anterior. Me puso en antecedentes contándome que ninguna mujer en la Pedriza, había escalado ese nivel de dificultad, así que con toda esa presión y disfrutando todavía de mi escalada ilusa ante lo desconocido, decidí sumar ese objetivo a mi lista de propósitos, escalar la Inuit, y convertirme en la primera mujer en escalar un 8b+ en La Pedriza. ¡De camino al cole, bajando del risco, os podéis imaginar cómo iba mi cabeza!

Al siguiente día probé la vía escalando de primera, superando en el segundo intento toda la parte difícil y cayéndome por inexperta, por presión de haber hecho lo difícil, por los tembleques en mis piernas  y los nervios de novata, perdí el equilibrio en un descanso fácil. Acababa de caer pero a su vez acababa de dar un golpe en la mesa tremendo. Sólo necesitaba concentración y confianza. La técnica, la destreza y la fuerza, ya las tenía.

Disfruté muchísimo cada uno de los procesos previos al encadene. Para encadenar una vía de adherencia con esa dificultad hay muchos factores que intervienen. Algunos dependen de una misma y otros no. La temperatura, la confianza, la memorización de la secuencia, el estado de la goma de tus pies de gato, el ambiente en el pie de vía, tu estado anímico, emocional y hormonal, el estado de la piel de tus yemas… No era fácil ser perseverante y regresar después de un mal día. Muchos aspectos que pueden jugar en contra de ese reto al equilibrio y la fricción. En mi caso, he transitado con mis dos yo. Mi lado responsable (madre trabajadora) y mi lado egoísta (mujer fanática), escuchando o silenciando cada una de las voces que nacen en ti, buscando la paz interior  y dejando de lado el juicio del bien y el mal. El día que encadené, me prometí tirar la toalla si volvía a caer, y supongo que ahí me quité peso de la mochila, volviendo de nuevo al estado menos competitivo de la escalada, al juego, al baile y fue cuando conseguí escalar más bonito que nunca, en paz, en silencio, en petit comité y sintiéndome afortunada por todo lo aprendido en el camino.

Lo vivido en esa vía ha sido mucho más que un salto del 7b al 8b+. Ha sido un reafirmar mi potencial. Ha sido apreciar a cada una de las mujeres y hombres que consiguen superarse. Yo quiero seguir haciendo mis sueños realidad, y mostrarles a mis dos hijas que somos capaces de todo lo que nos propongamos.

¿Cómo te iniciaste en tu disciplina?
Empecé a escalar vías deportivas de roca caliza en la escuela que tenía mas cerca de casa, Siurana, con el mejor de los maestros que se puede tener, el gran David Brascó. Él me mostró su gran pasión, aliñando siempre nuestros encuentros en la roca con grandes momentos de risas, diversión, paciencia, seguridad y respeto. Era un gusto salir a la roca con él y asomarme a ese maravilloso escenario de vida. Para aquél entonces, yo todavía no conducía y escalaba muy puntualmente. Mi momento mas fanático de escalada deportiva en caliza fue un verano mientras trabajaba en Rodellar, donde conseguí encadenar un 7. Pero mi verdadero crecimiento como escaladora se inició viviendo en Madrid. Me trasladé a esta comunidad hace 16 años, movida por el amor hacia mi actual pareja y él fue el que me enseñó la modalidad de escalada en adherencia. La Pedriza es el mundo al revés me dijo,  así era. No había que buscar buenas manos sino pies. Poco a poco me fui convirtiendo en escaladora fanática, y sin buscarlo mucho, conseguí también  el primer 7c femenino en escalada en bloque de la Pedriza.

Una anécdota
¿Os cuento un secreto? El sector donde está Inuit, el Risco de La Peseta, era el sector que mas odiaba. Es una cara norte, con suelo normalmente húmedo y súper frío, para una catalana de sangre cálida como yo. Siempre echaba pestes cuando decidíamos ir allí y ahora aprecio cada una de sus vías y rincones, manda colores. jijiji Paradojas de la vida.

Un lema o frase que te mueva en la vida
En la tumba de mi padre hay una frase que tatué en mi cuerpo y en mi corazón y dice así:

«Vive, porque el mundo pertenece a quien se atreve y la vida es mucho más para ser insignificante»
Charles Chaplin

Roser Giralt Isern

Web: https://planetadots.com/
Instagram:@planetadots
Fotógrafo: @talomartin

“Es imposible contar todo lo que viví en los 85 días que estuve en Nepal… ¡Cuánto nos queda por aprender de una gente que no tiene prácticamente nada más que felicidad!”

¿Quién es Raquel García Ceballos?

Cántabra “montañesa y montañera”. Apasionada de las montañas y cordilleras, si tuviera que llevar en el alma alguna de ellas, serían mis queridos Picos de Europa, por el hecho de que son los que me han visto crecer en todos los sentidos desde lo más alto. ¿Quién soy…? Os lo dejo a vuestro criterio, porque cada una y uno tendrán su opinión, mi madre dice que soy la mejor hija del mundo, mi pareja que soy un amor, mis amigas y amigos me quieren sin condiciones, así que el resto a vuestra elección…

No me gusta competir más que conmigo misma que ya es bastante, tampoco me obsesiona alcanzar cimas cada vez salgo a la montaña, lo que quiero es disfrutar de ellas con su correspondiente sufrimiento cuando toca. Por vocación montañera y pintora, aunque se vean distantes desde fuera, no existe una sin la otra, ya que todas las montañas y en general la naturaleza son mi inspiración cuando plasmo lo que siento en un lienzo.

Has hecho historia, háblanos un poco de eso.

El 8 de marzo de 2019 empezó todo, no podía haber comenzado mejor día, fue premeditado no os penséis que fue casual porque no creo en las casualidades, pero si en las causalidades. Ninguna española había conectado caminando el Kangchenjunga, Makalu, Everest, Lhotse, Cho Oyu, Manaslu, Annapurna y Dhaulagiri, en 66 días, 1.100km y más de 35.000 metros de desnivel acumulado. Es imposible contar todo lo que viví en los 85 días que estuve en Nepal, intentaré resumirlo mucho.

Me quedo con los buenos y con los malos momentos vividos, el no poder hacer alguna de las jornadas por mi rodilla o las 3 gastroenteritis fue la parte más física donde también la cabeza entra juego y no piensas más que en abandonar, pero por una misteriosa razón el cuerpo quiere seguir sufriendo, ¿no estoy mal de la cabeza, no…?

Poneros en la situación de estar en una aldea remota, en medio de la nada en un monasterio de unas 80 mujeres lamas ANIS, curioso que el lama (superior) fuera un hombre, esto va con retintín. Llegué allí en un jeep ya que la noche anterior estuve echando todo lo que había en mi cuerpo en un agujero hecho en el suelo (así son los baños en Nepal), a su favor es la postura natural de cuerpo. Al día siguiente teníamos que hacer el paso del Tinsang La pero ahí mis fuerzas dijeron basta, estuve 2 días metida en un camastro dentro del saco con un par de murciélagos disecados dentro de un armario, con suero bebible y cómo no comiéndome la cabeza durante 48 horas. Lo mejor de esa estancia, asistir a una puja budista de verdad, donde los únicos extranjeros éramos nosotros.

Como no recuerdo el orden de los días, otra jornada más caminando y comiendo arroz blanco ya que por mis problemas digestivos el Dal bhat no me sentaba bien. Veíamos humo a lo lejos ¿qué podría ser? nunca lo imaginaríamos, estábamos entrando en una aldea por la que nunca había pasado un extranjero, dos anécdotas viví aquí. El humo misterioso resultó ser un búfalo de agua, lo estaban quemando para quitarle bien la piel y luego repartirlo entre toda la aldea, ¡cuánto nos queda por aprender de una gente que no tiene prácticamente nada más que felicidad!

Sentada en el suelo al lado de una señora de etnia gurung, después de analizarme durante un buen rato, imaginaros, yo soy medio rubia, pelirroja “pelirrubia” me llaman, con el pelo rizado y muchas pecas, no sé porque me miraba tanto jajaja (casi era como ellos…) me cogió la mano la volteó y empezó a frotármela para quitarme mis pecas, traté de explicarle que nací con ellas.

En muchos momentos me sentí invisible como mujer, pero fueron los que menos, la verdad es que considero que Nepal, aunque sea un país denominado del tercer mundo, tiene mucho que enseñarnos en cuestión de valores, aquí parece que los vamos perdiendo por el camino a medida que los avances tecnológicos nos alcanzan.

Me quedo con una frase que me dijo el gran alpinista Sergi Mingote en la famosa pizzería «Fire And Ice» en Katmandú, “llevo más de 20 años viniendo a Nepal y no he vivido lo que tú en 66 días…”

Me siento agradecida y afortunada por vivir cada día (haciendo muchos sacrificios) pero haciendo lo que más me gusta, compartir mis expediciones deportivas y sociales a través de documentales por toda España, esos momentos en los que la gente te pregunta ¿POR QUÉ…? Y yo respondo Y POR QUÉ NO…

¿Cómo te iniciaste en tu disciplina?
Ahí rompo un poco los esquemas ya que mi familia es más de mar que de montaña, pero me alegra romper costumbres y que sea el corazón el que te lleve al lugar que más quieres, en mi caso repito mis queridos Picos de Europa; ojo, vivo en un pueblo marinero precioso Suances y desde casa veo la playa, pero también mis Picos… Mis primeras salidas de montaña fueron con mi primo, su pareja y mi perro, ¡benditos días esos que me llevaron a apasionarme por las alturas!

Una anécdota
Mi vida está llena de anécdotas, soy miope y con astigmatismo, a eso le añado mi despiste, imaginaros lo que puede ser un día conmigo y sin gafas. Desde que tu hermana te pille con el cochecito de bebé por la calle y me vuelva a pedirla perdón, hasta decir “hola” a tu padre saliendo del ascensor pensando que era un vecino, o confundir por la montaña una gallina con un perro.

Un lema o frase que te mueva en la vida

«Cuando se te presentan cosas grandes en la vida no lo pienses mucho porque siempre vas a encontrar un PERO o un Y SI… para no hacerlo».

Raquel García Ceballos
Artista, montañesa y montañera

Web: raquelgarcia.weboficial.net
Instagram: @raqueltoots

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